De acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), once sectores crecieron durante el primer semestre, uno permaneció estable y cuatro registraron caídas.
Para obtener la variación semestral de cada actividad se promediaron los índices mensuales correspondientes a enero-junio de 2026 y se los comparó con el promedio del mismo período de 2025. Este método permite observar la evolución acumulada de cada sector durante los primeros seis meses del año, aunque los resultados no necesariamente coinciden con la comparación puntual de cada mes.
En ese período, el nivel general de actividad económica acumuló un crecimiento de 1,9% frente al primer semestre del año pasado.
La pesca fue la actividad que registró la mayor expansión, con un incremento de 34,1% interanual. El desempeño estuvo acompañado por un fuerte crecimiento de las exportaciones del sector, que durante los primeros meses del año alcanzaron nuevos máximos en la generación de divisas.
Durante los primeros cinco meses de 2026, las exportaciones pesqueras superaron los US$1.000 millones, con un crecimiento interanual cercano al 23% en términos de valor.
La minería y la explotación de canteras ocuparon el segundo lugar entre las actividades de mayor crecimiento, con una expansión de 14,4% durante el semestre. El resultado estuvo vinculado en buena medida con el aumento de la producción de hidrocarburos asociado al desarrollo de Vaca Muerta.
En junio, la producción nacional de petróleo alcanzó los 914.900 barriles diarios, un 17,1% más que en el mismo mes del año anterior. El petróleo no convencional representó cerca del 70% de la producción total.
El aumento de la producción también tuvo impacto sobre las exportaciones energéticas. Durante el primer semestre, el sector registró un superávit superior a los US$5.000 millones, más de 60% por encima del resultado del mismo período de 2025. En julio, el saldo energético volvió a ser positivo y alcanzó los US$892 millones.
La tercera actividad con mayor crecimiento fue agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que avanzó 9,9% entre enero y junio. El resultado estuvo relacionado principalmente con la campaña agrícola 2025/26, que alcanzó una cosecha de soja de 50,1 millones de toneladas, una cifra ligeramente inferior a la del ciclo anterior pero obtenida con una superficie sembrada considerablemente menor.
Por detrás de estos tres sectores, otros rubros registraron aumentos más moderados. La intermediación financiera creció 5,6% interanual durante el primer semestre, mientras que hoteles y restaurantes avanzó 2,7%.
La construcción acumuló una mejora de 2,2% y mostró una recuperación durante los últimos meses. Electricidad, gas y agua, por su parte, aumentó 1,8%, al igual que transporte y comunicaciones. Los impuestos netos de subsidios registraron una suba de 1,6%.
También se observaron incrementos, aunque más reducidos, en las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, con 0,7%, y en los servicios sociales y de salud, con 0,6%.
La enseñanza fue el único sector que terminó el semestre en el mismo nivel que un año atrás, sin registrar variación.
En el otro extremo, cuatro ramas presentaron resultados negativos. Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales registró una baja de 0,1%, mientras que el comercio mayorista, minorista y las reparaciones retrocedieron 1,2%.
La administración pública también mostró una contracción, de 1,4% interanual durante el primer semestre.
La mayor caída correspondió a la industria manufacturera, que disminuyó 1,9% frente al mismo período de 2025. La evolución confirma la debilidad que el sector viene mostrando durante el año, con varios meses de retrocesos interanuales y diferencias importantes entre las distintas ramas industriales.
Los datos relevados por el INDEC muestran que los sectores más expuestos a la competencia externa, entre ellos la industria textil, registraron importantes descensos en su producción. La industria automotriz también presentó bajas durante la primera mitad del año.
A esto se sumó la debilidad del consumo interno, que afectó a distintas cadenas productivas orientadas principalmente al mercado doméstico.
El balance de los primeros seis meses muestra así una evolución diferenciada entre las actividades vinculadas con los recursos naturales y la demanda externa y aquellas más dependientes del mercado interno. Pesca, minería y agropecuaria registraron los mayores avances, mientras que la industria manufacturera continuó entre los sectores más afectados por la combinación de mayor competencia externa y un consumo interno más débil.










