Pese a la revisión a la baja, el organismo destacó que la economía argentina acumularía tres años consecutivos de crecimiento entre 2025 y 2027, algo que no ocurre desde hace casi dos décadas. Según el informe, la consolidación fiscal, las reformas estructurales y una mayor apertura de la economía contribuyeron a mejorar la estabilidad macroeconómica y a recomponer la confianza de los mercados.
El Banco Mundial señaló que el ajuste fiscal permitió pasar de un déficit elevado en 2023 a un superávit primario y al equilibrio fiscal general. El proceso incluyó una racionalización del gasto público, una reducción de ineficiencias administrativas y una reorientación de subsidios. De acuerdo con el organismo, estas medidas ayudaron a anclar las expectativas de inflación y a disminuir el riesgo soberano.
En ese marco, el informe destacó la caída del riesgo país, que pasó de niveles cercanos a los 2.000 puntos a una zona próxima a los 500, junto con una mejora en la calificación de la deuda local. La acumulación de reservas internacionales del Banco Central durante 2026, respaldada por un superávit comercial, también fue señalada como un factor de estabilización que contribuyó a mejorar la confianza y reducir las vulnerabilidades vinculadas con la liquidez y el refinanciamiento.
El organismo también valoró la agenda de medidas impulsada por el Gobierno de Javier Milei, a la que calificó como favorable al crecimiento. Entre ellas mencionó las reformas tributarias y laborales y el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), aunque aclaró que varios de los proyectos todavía no fueron concretados. A su vez, resaltó las oportunidades vinculadas con acuerdos comerciales con la Unión Europea y Estados Unidos y con la iniciativa para establecer un “súper RIGI”.
Según el reporte, estas medidas modificaron las perspectivas de inversión a mediano plazo y se sumaron al aporte de una sólida cosecha agrícola sobre la actividad en el corto plazo. El Banco Mundial estimó que el PBI real de 2024 quedará 0,4% por debajo de su nivel de 2011, mientras que para 2027 proyectó un nivel 9,9% superior al de 2024.
Sin embargo, la entidad advirtió que todavía persisten riesgos relacionados con las necesidades de financiamiento externo y las reservas netas negativas. Al mismo tiempo, señaló que esas vulnerabilidades disminuyeron gradualmente a partir de las compras de dólares realizadas por el Banco Central.
Para América Latina y el Caribe, el Banco Mundial proyectó un crecimiento promedio de 2,2% para 2026 y aclaró que ese ritmo no representa necesariamente el potencial de la región. En su análisis, sostuvo que distintos países pueden alcanzar trayectorias superiores cuando aplican políticas económicas sostenidas y basadas en fundamentos sólidos.
El organismo, encabezado por Ajay Banga, consideró que los avances fiscales registrados en la Argentina representan un progreso relevante, al señalar que el crecimiento sostenible y la inversión de largo plazo resultan difíciles de sostener en contextos de inflación elevada y riesgo soberano alto. En ese sentido, el informe concluyó que la combinación de superávits fiscales y reformas orientadas al crecimiento contribuyó a mejorar las condiciones financieras y a respaldar la recuperación económica prevista para los próximos años.










