“Se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta. Yo la suelo mencionar como herida porque duele, duelen las entrañas del pueblo, una Argentina donde la descalificación y la intolerancia están a la orden del día”, expresó García Cuerva.
El arzobispo también hizo referencia a las dificultades económicas y sociales que atraviesa una parte importante de la población. “Se va a encontrar con una Argentina donde duele un porcentaje muy grande de hermanos que la están pasando mal, de hermanos muy pobres desde hace muchos años, una Argentina que está en crisis hace muchos años”, sostuvo.
Sin embargo, García Cuerva también destacó la capacidad de los argentinos para enfrentar las dificultades y continuar adelante. En ese sentido, señaló que el Papa se encontrará con “una Argentina que no baja los brazos”, además de trabajadores que todos los días apuestan por sus familias, el sacrificio y la posibilidad de salir adelante.
Al referirse a los motivos de la visita pastoral, el arzobispo destacó la experiencia del líder de la Iglesia en el trabajo misionero en América Latina y mencionó que residió durante 20 años en Perú. También recordó que Argentina y Uruguay no habían sido visitados anteriormente por Francisco, lo que, según explicó, representa un compromiso pendiente.










