Para que las acciones argentinas salgan de esta limitante situación, sería necesario un disparador, como las elecciones de 2027. Tal como señala el informe, “en nuestro caso, parecería ser otra vez político. El Gobierno tocó piso en lo que hace a su imagen positiva, jugando sus chances de reelección en evitar un nuevo ciclo del clásico argentino ‘stop and go’.”
El análisis de Delphos también menciona que las PASO del 2019 afectaron significativamente la confianza de los inversores, que hoy permanecen en una actitud “muy cautelosa” debido a la gestión de la última administración peronista. Se plantea la inquietud sobre si el cambio esperado llegarán con los resultados electorales o si podría anticiparse en función de otros factores.
El informe destaca que el nivel de aprobación del Gobierno de Milei será crucial. “Creemos que en este sentido el Gobierno ya dejó lo peor atrás, tocando piso en abril/julio de este año en lo que hace a su imagen positiva, la cual correlaciona muy bien con el nivel de salario real. Si este último logra consolidarse por encima de la inflación durante 2027, el Gobierno tiene altas chances de lograr su reelección”, sostienen los analistas.
Sin embargo, advierten de la importancia de evitar un nuevo ciclo de devaluaciones, ya que “hoy las condiciones macro nos dicen que es absolutamente innecesaria”. También mencionan que el contexto internacional podría modificar esas condiciones.
Por otro lado, el economista Fernando Camusso, experto en finanzas, subraya la heterogeneidad del mercado accionario argentino. “No hablaría de las acciones argentinas como un conjunto homogéneo. En energía y en algunas compañías exportadoras hay fundamentos concretos, ingresos vinculados al dólar y proyectos de inversión que permiten construir una tesis propia”, comenta. En contraste, sectores como el bancario y el consumo dependen de una recuperación generalizada de la actividad económica para justificar aumentos en su valoración.
Camusso también enfatiza la influencia del entorno político. A su juicio, el mercado analiza la viabilidad del programa económico más allá de las elecciones, centrándose en aspectos como el equilibrio fiscal y las reglas de inversión. “La elección funciona como una prueba de continuidad”, argumenta.
En su análisis, concluye que las condiciones actuales no permiten un flujo amplio y sostenido de inversiones, aunque sí reconoce que hay compras selectivas en empresas con fundamentos sólidos. Para que el flujo de capital se active, sería fundamental una reducción efectiva del riesgo país, mayor claridad cambiaria, una recuperación de la actividad económica y una mejora en el estatus de MSCI, transitando de stand alone a emergente.










