“Si hay una ventaja que tenemos los argentinos y los latinos en general es que venimos de economías muy frágiles, economías que nos han enseñado a los golpes cómo cuidar la plata para no perderla y para no desperdiciarla”, comentó.
Según su perspectiva, esta instrucción puede transformarse en una ventaja cuando se combina con una mejor estabilidad en los ingresos. “Si uno viene con esa mentalidad de cuidar el dinero, se puede hacer mucho ahorro. Es una locura lo que uno puede ahorrar por mes”, aseguró.
Marcos observa que incluso sus colegas daneses presentan patrones de consumo distintos. Relató que algunos gastan casi la totalidad de sus salarios al confiar en que el próximo mes volverán a tener un ingreso estable.
En contraste, él mantiene un enfoque más orientado al ahorro: “Con el mismo sueldo que tengo, ahorro muchísimo más que ellos. Y eso es por la mentalidad que tiene cada uno”, subrayó.
No obstante, la estabilidad económica no es el único aspecto que valora este argentino, quien participó en el reality show Bake Off Argentina en 2020 y decidió cambiar de vida al emigrar a Europa en 2023, pasando por Alemania e Italia antes de establecerse en Dinamarca, donde comparte su hogar con su pareja, Ariana.
En su trabajo, realiza cerca de 37 horas semanales, aproximadamente 160 horas al mes, lo que representa una diferencia significativa respecto a su experiencia en gastronomía en Argentina, donde solía trabajar entre 200 y 220 horas.
Cuando opta por trabajar más en ciertos meses, menciona que sus ingresos pueden incrementarse considerablemente, pero lo que realmente valora es que ese esfuerzo adicional sea una opción y no una obligación diaria.
Además, destaca la desconexión fuera del horario laboral; una vez finalizada la jornada, nadie espera que continúe respondiendo mensajes o tratando asuntos relacionados con el trabajo.
La seguridad también es un factor importante para Marcos. Su esposa trabaja algunas noches y puede regresar a casa a altas horas sin miedo, aunque él admite que aún siente preocupación, pero de una manera mucho más tranquila en comparación con su vida en Argentina.
Entre otros beneficios, menciona la facilidad para viajar por Europa, la eficiencia del transporte público, así como la calidad de los espacios recreativos y un sistema de salud pública accesible ante cualquier eventualidad.
Sin embargo, también es consciente de que emigrar trae consigo ciertos costos, siendo el más significativo la distancia con su familia. Aunque ha logrado formar un nuevo círculo de amigos, reconoce que estar lejos de sus seres queridos se mantiene como uno de los aspectos más desafiantes de su nueva vida.
Asimismo, nota una barrera cultural que es complicado superar completamente: “Uno nunca va a ser danés”, manifestó. Para Marcos, un inmigrante puede integrarse y construir su vida en el país, pero siempre será visto como extranjero, lo cual puede resultar frustrante para quienes esperan una plena asimilación.
Como consejo para quienes contemplen seguir un camino similar, recomienda llegar bien preparados.
Su primer sugerencia es contar con una base económica sólida para afrontar los primeros meses. Según su experiencia, partir con alrededor de 2.000 euros puede ser dificultoso, sugiriendo más bien contar con entre 4.000 y 5.000 euros para cubrir alquiler, trámites y otros gastos hasta alcanzar la estabilidad.
Además, aconseja mantener una mentalidad abierta y establecer lo antes posible una red de apoyo entre argentinos, latinos y otros migrantes.
Después de un año, su evaluación es clara: para él, emigrar a Dinamarca “recontra vale la pena”.










