La relación surge de comparar el salario neto promedio, calculado a partir de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte), con el valor mensual del metro cuadrado de construcción informado por una asociación de pequeñas y medianas empresas del sector en la provincia de Buenos Aires.
En junio, último mes con datos disponibles, el Ripte bruto fue de $1.915.878,76, mientras que el salario neto promedio alcanzó los $1.590.179,37. En ese mismo período, el costo del metro cuadrado de construcción se ubicó en $2.254.981,82. De esta manera, se necesitaron 1,41 salarios netos completos para cubrir el valor de un metro cuadrado, sin destinar ingresos a otros gastos.
Medido en dólares, el metro cuadrado tuvo en junio un costo de US$ 1.503,32.
La comparación con junio de 2021 muestra una evolución diferente. En ese momento, el Ripte bruto era de $84.513,84 y el salario neto promedio alcanzaba los $70.146,48, mientras que el metro cuadrado costaba $109.693,96. Por lo tanto, un trabajador necesitaba 1,56 salarios para cubrir ese costo.
Entre junio de 2021 y junio de 2026, la relación entre el salario y el costo del metro cuadrado pasó de 1,56 a 1,41, lo que representa una reducción del 9,6%. Es decir, actualmente se necesitan menos salarios que hace cinco años para cubrir el costo de construcción de un metro cuadrado.
Sin embargo, la evolución no fue lineal. En noviembre de 2023, antes del cambio de Gobierno, el Ripte bruto se ubicaba en $447.079,57 y el salario neto promedio en $371.076,04. En ese momento, el metro cuadrado costaba $741.341,65, por lo que se necesitaban 1,99 salarios para cubrirlo.
Entre junio de 2021 y noviembre de 2023, la cantidad de salarios necesarios aumentó de 1,56 a 1,99, un incremento del 27,6%. Durante ese período, el costo de la construcción avanzó más que los salarios, lo que deterioró la relación entre ingresos y valor del metro cuadrado.
A partir de noviembre de 2023, la tendencia comenzó a revertirse. Entre ese mes y junio de 2026, la relación cayó de 1,99 a 1,41, una reducción del 29,14%. En ese período, los salarios crecieron por encima del costo del metro cuadrado, reduciendo la cantidad de ingresos necesarios para cubrirlo.
La comparación de los tres momentos muestra así dos etapas diferenciadas: entre 2021 y 2023, la relación se deterioró, mientras que entre 2023 y 2026 registró una mejora y quedó incluso por debajo del nivel de 2021.
En paralelo, el Gobierno anunció nuevas medidas destinadas a fomentar el acceso al crédito hipotecario. El esquema contempla la licitación de depósitos a plazo fijo entre entidades bancarias para generar fondos destinados al financiamiento de viviendas mediante créditos ajustados por UVA.
Las entidades que accedan a esos fondos tendrán un límite para la tasa de los préstamos hipotecarios, que no podrá superar UVA + 7,50%. Como referencia, una simulación para un crédito de $120.920.000, a una tasa de UVA + 7% y con un plazo de 25 años, arroja una cuota inicial de $865.098.
Pese a la mejora registrada en la relación entre salarios y costo de construcción durante los últimos años, el acceso a la vivienda propia continúa siendo un desafío para una parte importante de los trabajadores argentinos. En este contexto, el crédito hipotecario aparece como una herramienta para reducir esa brecha, mientras el costo de la construcción continúa registrando aumentos mensuales.










