A diferencia de inviernos anteriores, el problema actual no radica solo en la cantidad de nieve acumulada, sino en la constante sucesión de tormentas que impide la formación de una ventana de buen tiempo. Cada vez que se despejan rutas como la Nacional 7 y la chilena Ruta 60-CH, el viento vuelve a cubrirlas de nieve, lo que dificulta las condiciones para circular con seguridad.
Las proyecciones meteorológicas no son alentadoras. Se anticipan nuevas nevadas y ráfagas que podrían alcanzar los 160 kilómetros por hora, junto con temperaturas bajo cero que propician la formación de hielo. Según los modelos, este panorama se mantendrá hasta, al menos, el lunes.
El impacto por el cierre es significativo. Aproximadamente 3.400 camiones están varados en diferentes puntos de Mendoza, enfrentando demoras, incrementos en los costos operativos y pérdidas por incumplimientos en las entregas. Para asistir a los conductores, las autoridades han implementado operativos que incluyen atención médica y provisión de insumos básicos en playas de espera y paradores.
Desde la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (APROCAM) enfatizan que, si bien el clima es incontrolable, es esencial mejorar la capacidad operativa con más maquinaria que permita despejar la ruta con mayor rapidez. El cierre también afecta a exportadores, importadores, operadores logísticos y comercios relacionados con el tránsito internacional. Algunos transportes han sido desviados a pasos alternativos como Pino Hachado, en Neuquén, lo que implica recorrer distancias mucho mayores y enfrentar también limitaciones en invierno.
La apertura del Cristo Redentor no solo depende de la remoción de la nieve de la Ruta Nacional 7. Ambos países deben asegurar simultáneamente la transitabilidad de las rutas de acceso y el funcionamiento de los controles de seguridad en el túnel. Por esto, una mejora temporal en las condiciones climáticas no garantiza la reapertura del corredor. Las autoridades esperan que se presente una estabilidad prolongada en el clima que permita trabajar sin nuevas precipitaciones
Expertos señalan que el actual cierre no equivale al invierno con mayor cantidad de nieve en la cordillera, ya que en temporadas como 1984, 1997 y 2000 se registraron nevadas más intensas. Sin embargo, en esos años, el paso abrió intermitentemente. Este invierno, las tormentas recurrentes han impedido recuperar la circulación, resultando en el cierre más prolongado en la historia del principal corredor bioceánico entre Argentina y Chile.
Mientras que los equipos continúan trabajando en ambos lados de la cordillera, las expectativas para una reapertura inmediata son bajas. Con las nuevas nevadas a la vista, el Cristo Redentor seguirá cerrado y miles de transportistas tendrán que esperar una mejora en las condiciones climáticas.










