Con esta decisión, se reintegran las condiciones arancelarias previamente pactadas entre Argentina y Estados Unidos en febrero, cuando se firmó un acuerdo de comercio e inversiones recíprocas. Así, Washington optó por mantener las preferencias arancelarias para el país latinoamericano.
De esta forma, Argentina se encuentra bajo un arancel del 10%, el más bajo junto a naciones como Bangladesh, Camboya y Canadá, entre otras. Aunque algunos productos argentinos enfrentarán este gravamen al ingresar a Estados Unidos, una gran parte de aquellos que son cruciales para el intercambio comercial logrará ingresar sin recargos adicionales.
Dentro de los productos exentos se encuentran bienes de importancia estratégica para Argentina, como el litio, maderas, yerba mate, té y otros elementos agroindustriales. Además, el USTR amplió la lista de excepciones para Argentina, incluyendo otras 93 posiciones arancelarias que estarán libres del nuevo impuesto. Entre estas se encuentran animales vivos, flores, aceites de jojoba y argán, entre otros.
Asimismo, ciertos productos que Washington considera vitales para su economía o cuya oferta interna es insuficiente también quedarán exceptuados. Esto incluye petróleo, gas, fertilizantes, ciertos alimentos, minerales críticos y piezas aeronáuticas.
La cuota de 100.000 toneladas para la carne vacuna que Argentina puede exportar sin ser afectada por este nuevo esquema también se mantiene. En contraste, el acero y el aluminio seguirán sujetos a un arancel del 50% para productos primarios.
Como resultado, los sectores que más sentirán el impacto son aquellos productos que no se incluyen en las listas de excepción. Esto abarca diversas manufacturas industriales y alimentos procesados, que tendrán que ingresar al mercado estadounidense con un costo adicional del 10%.
Este anuncio se realizó justo cuando estaban a punto de expirar, el viernes, los aranceles temporales del 10% impuestos por el Gobierno estadounidense bajo la Sección 122, después de un límite legal de 150 días. Por lo tanto, en realidad, ese 10% ya era aplicable para Argentina y se confirma ahora de forma permanente.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, expresó que “las facultades específicas que utiliza esta administración han cambiado, pero la estrategia comercial no. Estamos comprometidos a seguir utilizando aranceles y a negociar acuerdos para apoyar la reindustrialización de nuestra economía, proteger a los trabajadores estadounidenses, aumentar sus salarios y reducir nuestro déficit comercial”.










