Bulat señaló que la economía “está partida”, con sectores experimentando un buen desempeño, mientras que otros enfrentan dificultades severas. Esta variación también se refleja en los índices de confianza del consumidor.
“Al observar lo que sucede en el interior y en la Capital junto con el Gran Buenos Aires, se evidencia una clara disparidad. El interior está bastante mejor, con actividades vinculadas al sector externo, mientras que el área metropolitana se encuentra en una situación mucho más complicada”, explicó.
Con respecto a la actividad económica, el economista prognosticó: “Parece que junio va a presentar un número negativo. La venta de cemento ha comenzado mal, el patentamiento de vehículos no mejora, la recaudación de IVA es insatisfactoria y el crédito no repunta. En términos generales, junio tampoco parece prometedor”, comentó.
No obstante, destacó que esta situación coexiste con sectores que continúan mostrando un fuerte dinamismo. Mencionó que la energía, la minería y el sector agropecuario siguen obteniendo buenos resultados, impulsados por precios internacionales favorables para la carne, así como por una cosecha récord de maíz y mejoras en algunas economías regionales, como el maní y ciertos cítricos.
En el ámbito laboral, alertó sobre la caída continua del empleo privado formal desde mediados del año pasado. Sin embargo, aclaró que Argentina no presenta en la actualidad un problema grave de desocupación. “Comparando con Chile y otros países, Argentina no atraviesa una crisis de desempleo, con un nivel por debajo del 8%; mientras que Chile se aproxima al 9%. No es una situación alarmante”, argumentó.
Observó, sin embargo, un cambio en la estructura del empleo. Mientras el empleo formal continúa disminuyendo, la informalidad y los monotributos están en aumento. “La gente está realizando alguna actividad remunerada en Argentina”, comentó, aunque subrayó que estos empleos suelen ofrecer salarios inferiores a los del trabajo formal.
Esto ha llevado a que el consumo general se vea afectado, dado que la masa salarial ha disminuido. En relación al comercio, Bulat indicó que es uno de los sectores más afectados en la economía. Añadió que los últimos informes también reflejan una nueva caída en esta área.
Para Bulat, el único aspecto que podría prevenir una mayor bifurcación de la economía es la recuperación del crédito. Argumentó que, a diferencia de períodos anteriores, el consumo ya no recibe el respaldo del gasto público a través de subsidios, controles de precios o proyectos de obra pública.
“¿Qué podría impulsar esto? El consumo se elevaría si las personas acceden a crédito o si hay actividad en el sector de la construcción”, planteó. Sin embargo, consideró que este escenario aún parece distante. Aunque el inicio de nuevas licitaciones de obras puede generar algo de actividad, previó que será un proceso gradual. “Si el crédito en pesos está estancado, el consumo no podrá aumentar considerablemente”, concluyó.
Al abordar las razones por las cuales el crédito no despega, subrayó que la morosidad sigue siendo alta. Apreció que algunos indicadores del Banco Central muestran signos de mejora, pero advirtió que muchas personas que enfrentaron problemas de pago están excluidas del sistema financiero.
“Muchos individuos que tuvieron situaciones irregulares ya no pueden volver. Esa persona figura en el Veraz, en la base de datos del Banco Central, y está fuera del circuito financiero”, comentó.
Detalló que se trata de consumidores que, durante el auge del crédito de 2024, pudieron financiar la adquisición de productos como motos o heladeras, pero que ahora no tienen acceso. Esto afectará particularmente a los sectores de menores ingresos y a los jóvenes.










