La nueva disposición busca eliminar las barreras administrativas que restringían la exportación de estos volúmenes. Hasta ahora, los exportadores tenían que comunicar una oferta de venta del producto al mercado interno, dirigida a toda la cadena comercial, antes de gestionar la autorización para exportar.
Este proceso, que en 2023 se extendió a las exportaciones de crudo a través de oleoductos transfronterizos, generaba trámites burocráticos sin cumplir adecuadamente su objetivo inicial de garantizar el abastecimiento interno. Una resolución de 1994 también exigía información que ya había sido reportada por otras vías, provocando duplicación de trámites.
El nuevo sistema reemplaza la oferta previa con un mecanismo de notificación: el exportador deberá comunicar la operación, y la Secretaría contará con un plazo de 30 días para emitir objeciones fundamentadas en aspectos técnicos o económicos relacionados con la seguridad del suministro. Si no se presentan objeciones en ese período, la exportación se permitirá automáticamente.
Los productos incluidos en esta resolución abarcan petróleo crudo, gasolinas, gasoil, propano, butano y gas licuado de petróleo (GLP), y la Secretaría se reserva el derecho de ajustar esta lista según las condiciones del mercado interno. La medida se alinea con los principios de libre mercado establecidos por la Ley Bases (N° 27.742) y el Decreto 70/2023, que reconocen el derecho de productores y comercializadores a exportar libremente los hidrocarburos que extraen.
Este anuncio se produce en un año histórico para el sector. De acuerdo con el último informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la balanza comercial de combustibles y energía reportó en el primer semestre de 2026 un superávit de USD 5.076 millones, un incremento del 61,7% respecto a los USD 3.139 millones del mismo período en 2025. Las exportaciones del sector alcanzaron USD 6.594 millones, marcando un aumento del 42,5% interanual, mientras que las importaciones se mantuvieron en USD 1.518 millones.
El principal motor de este crecimiento ha sido Vaca Muerta. El incremento en el saldo exportador no se debió principalmente a un aumento en los precios internacionales —aunque la situación en Medio Oriente fue un factor secundario—, sino más bien al crecimiento sostenido de la producción. “Vaca Muerta produce más, y eso es lo que mueve el negocio”, aseguraron fuentes del sector.
En este contexto, el petróleo crudo lideró el crecimiento: las exportaciones de aceites crudos aumentaron 47,7% en el semestre, totalizando USD 4.693 millones, lo que representa el 71,2% de las exportaciones del rubro. Le siguieron las naftas, que alcanzaron USD 346 millones con un aumento del 41,5%, los butanos licuados con USD 231 millones (un alza del 37,3%) y el propano licuado que sumó USD 177 millones (23% de incremento).
Las estadísticas del primer semestre anticipan resultados récord al cierre del año. Las proyecciones del sector estiman exportaciones de combustibles y energía por alrededor de USD 11.300 millones en 2026, con un precio promedio del barril de Brent estimado en USD 82, lo que podría elevar la balanza energética anual a más de USD 12.000 millones, muy por encima del récord anterior de USD 7.815 millones alcanzado en 2025.
Un factor adicional que podría estimular este crecimiento hacia fin de año es el oleoducto VMOS, que conectará la cuenca neuquina con la costa de Río Negro, desde Allen hasta Punta Colorada, a lo largo de casi 600 kilómetros. Este proyecto tiene prevista su inauguración para fines de 2026 y permitirá la evacuación de 190.000 barriles diarios, con una capacidad total que podría alcanzar los 550.000 barriles. Para mediados de 2027, se estima que esta capacidad se ajuste a cerca de 390.000 barriles por día, con expectativas de exportaciones energéticas anuales que superen los USD 18.500 millones.










