Moody’s ha elevado la calificación de la deuda soberana de Argentina de Caa1 a B3, tanto para los compromisos en moneda local como en divisas extranjeras. Además, la calificadora ha cambiado la perspectiva de estable a positiva. Según la agencia, este ajuste se debe a una notable disminución del riesgo de default en un contexto donde la estabilización macroeconómica se ha acercado a una mejora más sostenible en los fundamentos crediticios, lo cual también refleja un fortalecimiento en la gobernanza.
En su informe, Moody’s señala que la continuidad de los superávits fiscales, la reducción de la inflación y el impulso a la liberalización económica favorecen la credibilidad de las políticas públicas y disminuyen la volatilidad macroeconómica. Asimismo, destacó una mejora significativa en el contexto externo del país, respaldada por un incremento en el desempeño exportador, un aumento de la inversión extranjera directa en los sectores energético y minero, y un acceso más ágil al financiamiento internacional.
En una reciente entrevista, Jaime Reusche, vicepresidente de Moody’s Ratings, compartió los motivos detrás de esta decisión y los factores que aún obstaculizan una mejora más considerable.
Reusche explicó el impacto concreto de esta mejora y subrayó la situación previa del país: “Hemos subido la calificación un peldaño a la Argentina, que estaba en la parte baja de la tabla”. Según su análisis, este tipo de decisiones ofrecen una perspectiva sobre el riesgo de invertir en el país, lo que podría atraer más inversiones y reducir los costos de financiamiento tanto para el Gobierno como para empresas y particulares.
Así, el vicepresidente de la calificadora relacionó la decisión no solo con una lectura del riesgo soberano, sino con un posible efecto positivo en distintos sectores de la economía argentina.
Al ser consultado sobre las mejoras específicas en el país, Reusche centró su atención en el proceso de ordenamiento económico y aseguró: “Vimos un proceso de ajuste macroeconómico que continúa y la economía se está empezando a asentar”. Para él, las políticas públicas actuales podrían llevar a un reequilibrio a largo plazo.
Sin embargo, el director de Moody’s enfatizó un aspecto que ha estado bajo su vigilancia desde mediados de año: las finanzas externas del país, particularmente la balanza de pagos, que evalúa el flujo de divisas que entran y salen de Argentina. “Ahí hemos visto una mejora importante”, afirmó.
Reusche también abordó el plan financiero del Gobierno y su relevancia para el análisis de la calificadora. “La presentación del plan financiero ayudó mucho para dilucidar qué estaba pensando el Gobierno en cuanto a fuentes de financiamiento”, explicó, subrayando que Moody’s había evaluado diversos escenarios sobre el cierre de cuentas externas y la disponibilidad de divisas.
En ese contexto, hizo una distinción entre la actual situación y el panorama esperado para el año siguiente. “Si bien vemos que el ingreso de divisas este año es mayor a lo proyectado, para el próximo año las cuentas se ajustan un poco porque hay grandes repagos de deuda”, advirtió. No obstante, consideró que, siempre que no haya sobresaltos, las cuentas públicas deberían alinearse, en un escenario también influido por el calendario electoral. Este fue otro elemento que la calificadora tuvo en cuenta, que es la continuidad de las políticas públicas tras las elecciones.
Respecto al retraso en la mejora de la calificación, Reusche fue claro sobre el enfoque de la agencia: “Teníamos que estar muy seguros de que no se iba a revertir cualquier acción crediticia que tomáramos”. Además, agregó: “Nunca hacemos estos ajustes a la ligera. Tenemos que evaluar muy en detalle y asegurarnos de que no vamos a cambiar de opinión”.
El vicepresidente de Moody’s también marcó una diferencia entre el enfoque de la calificadora y la evaluación del mercado, mencionando que mientras los inversores suelen reevaluar el riesgo diario, su labor es más cautelosa.
Al ser preguntado sobre la posibilidad de consolidar una política de Estado en Argentina, Reusche se mostró cauteloso: “Creemos que hay mayor consenso de que hay ciertas políticas públicas que deben continuar y volverse políticas de Estado, pero por supuesto eso no lo vamos a saber hasta después de la elección”, comentó. En ese sentido, destacó los riesgos políticos como un motivo por el cual la calificación no fue ajustada más significativamente.
El ejecutivo también reflexionó sobre el cambio de perspectiva de estable a positiva, indicando que, en un plazo de entre 12 y 18 meses, la calificación podría seguir en ascenso. “Esa va a ser la gran confirmación, si hay continuidad de políticas públicas y si esto se vuelve una política de Estado”, enfatizó.
En lo que respecta a la posibilidad de que se incluya en el análisis la eventual reelección del kirchnerismo, Reusche aclaró: “Como observadores internacionales, no tenemos preferencias por un gobierno u otro. Lo que analizamos es el marco de políticas públicas”. Afirmó que la historia de cambios abruptos en políticas de ajuste en administraciones pasadas afecta la percepción del riesgo político y, por ende, la calificación actual.
Finalmente, al referirse a la discrepancia entre la calificación crediticia y el riesgo país, el vicepresidente de Moody’s explicó que “el mercado está diciendo que el riesgo político también existe”. Observó que el intento de ajuste durante el gobierno de Mauricio Macri, que no logró mantener su efectividad, ha dejado una huella en la percepción de los inversores, elevando el riesgo. Comparó la situación de Argentina con la de otros países de la región, indicando que actualmente Argentina tiene una calificación similar a la de naciones con menor riesgo político.
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