Este es uno de los aspectos más ambiciosos de la reforma laboral. Desde el 1° de noviembre, todas las empresas estarán obligadas a contribuir a estos fondos: el 1% de la masa salarial para las grandes empresas y el 2,5% para las pequeñas y medianas. Los fondos serán gestionados por un banco o una sociedad de bolsa elegida por el empleador, y los recursos solo se destinarán a cubrir costos relacionados con indemnizaciones.
Las entidades financieras, aseguradoras y sociedades de bolsa ya han comenzado a tomar posiciones para aprovechar esta nueva vía de administración de activos. Estrategias como la creación de páginas específicas, webinars para clientes, capacitaciones y campañas de comunicación son parte de su plan para atraer a las empresas.
“Aspiramos a consolidarnos como uno de los principales referentes en la implementación de este nuevo esquema. Con ese objetivo, estamos desarrollando una propuesta integral que presentaremos próximamente, orientada a transformar el cumplimiento de esta regulación en una oportunidad de generación de valor, mediante soluciones eficientes, competitivas y alineadas con las necesidades de cada organización”, indicó un portavoz de una de las entidades.
Desde otro banco, se subrayó que la institución trabaja “activamente en acompañar e informar a nuestros clientes” desde el inicio de las discusiones sobre la iniciativa. Esto ha incluido el lanzamiento de una página dedicada y la posibilidad de que los clientes se inscriban para recibir actualizaciones sobre el tema, además de una agenda de divulgación y capacitación con expertos.
Un representante de un grupo asegurador mencionó que están elaborando una propuesta para facilitar la adopción de esta herramienta, integrándola con soluciones de protección patrimonial y servicios financieros que las empresas ya utilizan. Según el ejecutivo, las aseguradoras pueden desempeñar un “rol relevante” aportando su experiencia en la administración de fondos y gestión de riesgos, brindando soporte a las empresas en procesos que demandan previsibilidad y capacidad operativa.
Se recordó que el pasivo laboral presentará características diversas según la industria, la estructura del personal y el dinamismo de cada organización. En cuanto a las inversiones, los fondos podrán destinarse únicamente a activos argentinos, como bonos y obligaciones negociables. Sin embargo, aún se espera la normativa específica de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que determine la composición de dichos activos. Además, la normativa complementaria de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y otras secretarías es aún pendiente.
“Según la CNV, los FAL pueden convertirse en inversores institucionales de largo plazo. Habrá un volumen considerable de activos bajo gestión, la asignación de inversiones será clave y la calidad del administrador tendrá un papel crítico. No todos los FAL serán iguales”, comentó un informe de otra entidad financiera que también ha lanzado plataformas para resolver dudas de sus clientes.
Este contexto comercial empieza a gestar un mercado nuevo para la industria financiera en Argentina. Con aportes mensuales obligatorios y un horizonte de inversión a largo plazo, en el sector de capitales se cree que estos fondos podrían transformar el panorama del ahorro en los años venideros. Mientras tanto, el sistema acelera su carrera para captar la mayor cantidad de clientes posible.










