Las autoridades nacionales han establecido como una de sus metas legislativas primordiales la aprobación de una reforma política que incluye esta medida, la cual enfrenta rechazo por parte de varios bloques, incluso algunos aliados del oficialismo.
Para revertir esta situación, la cúpula de La Libertad Avanza ha trazado una estrategia de negociación que comenzó hace algunas semanas, tanto en el ámbito parlamentario como en el ejecutivo.
El ministro del Interior, Diego Santilli, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, son los encargados de dialogar sobre este asunto con los gobernadores.
Hasta ahora, han conseguido que algunos mandatarios se pronuncien a favor de la eliminación de las PASO de forma pública, mientras que otros han expresado su respaldo de manera privada, y algunos se mantienen firmes en su rechazo.
Un ejemplo de apoyo es el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, quien criticó los costos que las primarias implican para el Estado y consideró necesario “aliviar la carga que implica para los ciudadanos la obligación de concurrir a votar en múltiples instancias”.
El sanjuanino Marcelo Orrego también se manifestó en esta dirección, afirmando que, aunque su elección se realizó a través de una interna, considera que “los tiempos cambian” y que la herramienta de las PASO podría no ser útil en la actualidad.
En Corrientes, Juan Pablo Valdés sostuvo que la definición de candidaturas “es una cuestión que deben resolver las agrupaciones políticas” y confirmó su apoyo al proyecto del Gobierno nacional.
En contraste, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, tras un análisis profundo, ha decidido apoyar la eliminación de las PASO a nivel nacional, pero prefiere mantenerlas en su provincia. Cornejo, que no puede competir por un nuevo mandato, busca que su sucesor sea uno de sus ministros, enfrentándose a la posibilidad de que los libertarios impulsen a Luis Petri, lo que haría que las primarias sigan siendo cruciales para dirimir diferencias a nivel local.
El martes, Santilli se reunió con los gobernadores de Neuquén, Rolando Figueroa, y de Catamarca, Raúl Jalil. Ambos expresaron su respaldo a la reforma política, aunque Jalil fue el único que hizo una declaración pública en redes sociales.
Figueroa, por su parte, solo mencionó a través de su cuenta en X que durante su encuentro se acordó “seguir avanzando en distintos temas vinculados al desarrollo de la provincia y del país”.
“Nos hemos trazado una hoja de ruta para planificar y llevar adelante las obras que Neuquén necesita para seguir creciendo. Contamos con el apoyo del Gobierno nacional para garantizar que ese camino no se detenga. Cuando hay diálogo y trabajo conjunto, se generan las condiciones para defender los intereses de Neuquén y llevar más desarrollo a cada rincón de la provincia”, escribió el gobernador.
Por otro lado, algunos como el santafesino Maximiliano Pullaro condicionaron el apoyo de sus legisladores a cambios en el texto, proponiendo la suspensión en lugar de la eliminación definitiva de las PASO. En contraste, el tucumano Osvaldo Jaldo defiende la continuidad de las primarias y no se muestra receptivo a cambios.
Mientras tanto, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, también llevan a cabo sus gestiones en las respectivas cámaras.
Bullrich, quien enfrentó dificultades en la sesión anterior al no lograr la sanción de un proyecto para reforzar la propiedad privada, convocó a una reunión con las bancadas aliadas.
Intentó organizar otro debate para el miércoles con el fin de aprobar el proyecto pendiente, pero al no contar con el respaldo asegurado, decidió posponerlo y continuar con las negociaciones.
Bullrich disminuye sus esfuerzos para recuperar el control legislativo con el apoyo del secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, quien lidera las conversaciones en representación del Gobierno.
Con un panorama incierto, el oficialismo prevé seguir recolectando apoyos para la reforma política, que se mantiene como una prioridad para la Casa Rosada, especialmente a medida que se aproxima el Mundial de Fútbol, un evento que podría interrumpir la actividad parlamentaria.










