La decisión se tomó luego de un proceso de análisis en el que se evaluaron distintas alternativas operativas y comerciales para sostener la actividad. Sin embargo, la compañía concluyó que las condiciones actuales no permiten continuar con la producción en esas instalaciones.
Entre los factores que incidieron en la determinación se encuentran las limitaciones tecnológicas y de infraestructura de una planta con más de cinco décadas de funcionamiento, además de los cambios en el mercado y en el abastecimiento de insumos. Estas dificultades estructurales habrían comprometido la viabilidad económica de la operación durante varios años.
El cierre también involucra a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), que posee una participación asociativa del 17,5% en la producción de la planta. No obstante, la medida se limita a las operaciones industriales de Bunge en Campana y no implica el cese de las demás actividades de la empresa en el país.
Uno de los principales puntos de preocupación es la situación laboral de los 110 empleados afectados y sus familias. Según la información disponible, está previsto implementar un proceso de acompañamiento para los trabajadores y garantizar el cumplimiento de las obligaciones laborales correspondientes.
Por el momento, no se precisaron los plazos para concretar el cierre definitivo ni las condiciones que se ofrecerán a cada empleado. Tampoco se informó si habrá posibilidades de reubicación en otras áreas de la compañía.
Pese a la decisión, Bunge continuará operando en Argentina y mantendrá sus proyectos de inversión en infraestructura y activos productivos vinculados con la transformación de materias primas agrícolas, una de las principales áreas de negocio del grupo a nivel global.
El cierre se produce en un año de fuerte protagonismo de la compañía en el comercio exterior argentino. Tras su fusión con Viterra, Bunge se consolidó como la principal agroexportadora del país. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, durante el primer semestre de 2026 registró ventas externas por 11,6 millones de toneladas, el mayor volumen alcanzado por una empresa en ese período en al menos los últimos cinco años.
Con ese resultado, la multinacional encabezó el ranking de exportadores y concentró cerca del 22% del total exportado, por encima de otras compañías relevantes del sector agroindustrial.
Bunge tiene presencia en más de 50 países y participa en distintas etapas de la cadena agroindustrial, desde el origen y almacenamiento de granos hasta el procesamiento de oleaginosas y la elaboración de aceites, grasas y proteínas vegetales. El cierre de la planta de Campana representa una reducción de su actividad industrial en esa localidad, aunque no modifica, según la información difundida, la continuidad de sus operaciones en el resto del país.










