Estos datos provienen del Índice de Concientización sobre Salud Mamaria Argentina 2026, presentado por la Fundación Instituto Natura y la Asociación Civil Surcos. Se destacó que “cuatro de cada diez mujeres mayores de 40 que ya accedieron al estudio mamográfico no logran mantener la continuidad requerida para un monitoreo epidemiológico eficaz”.
Entre las razones más comunes mencionadas se halla la ausencia de una “frecuencia fija” para el estudio, la realización con intervalos de más de dos años –cuando lo recomendado es cada uno o dos años según el profesional– o hacerse la mamografía “únicamente” ante la aparición de síntomas, como dolor. Por otro lado, las principales causas que impiden realizar la primera mamografía se relacionan más con la falta de información, con respuestas como “no sé si tengo la edad”, “no sé si necesito hacérmela”, “no tengo síntomas” o “el médico no me la pidió”. Durante el relevamiento, el 46% de las participantes no había realizado un control mamográfico. Otros factores que influyen son la falta de tiempo, las dificultades para conseguir un turno o el temor al dolor.
En el país se estima que se detectan más de 20.000 casos nuevos anualmente, lo que representa aproximadamente uno de cada tres tumores diagnosticados entre las mujeres. La mayoría de estos diagnósticos (ocho de cada diez) se registra a partir de los 50 años. Desde mayo, junto a la insuficiencia renal crónica, el cáncer ha sido catalogado como enfermedad de notificación obligatoria al sistema nacional de vigilancia epidemiológica.
En 2024, según las estadísticas vitales nacionales más recientes, se registraron 5912 decesos por esta enfermedad. Este número indica un descenso del 14% en la tasa de mortalidad respecto a 2014, al bajar de 17,8 a 15,4 muertes por cada 100.000 mujeres. A pesar de esta disminución sostenida, el cáncer de mama sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres, lo que subraya la importancia de la detección temprana y el acceso oportuno a diagnóstico y tratamiento, según expresaron desde la cartera de salud.
La Dirección Nacional de Cáncer reporta una tendencia que podría sostenerse “a un ritmo anual del 1,7%” y que se podría atribuir a “diagnósticos precoces y avances terapéuticos”, ampliando la información desde el Servicio de Oncología del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento. “Cuando se detecta en estadios iniciales y se aborda adecuadamente, el cáncer de mama presenta altas probabilidades de curación. Por ello, es fundamental llevar a cabo controles ginecológicos periódicos y consultar ante la aparición de bultos, cambios en la piel o el pezón, secreciones o sangrado”, indicaron desde el Ministerio de Salud.
Se recomienda que las mujeres de entre 50 y 69 años sin antecedentes personales o familiares de la enfermedad se realicen la mamografía cada uno o dos años. Para quienes tienen menos de 50 o mayores de 69, se aconseja consultar para evaluar la conveniencia y frecuencia del estudio. Algunas provincias sugieren iniciar estos controles desde los 40 años, en línea con las recomendaciones de la Sociedad Argentina de Mastología. Si existen antecedentes o factores de riesgo, la indicación puede variar según cada caso.
Respecto al conocimiento sobre las recomendaciones, el relevamiento indica que es bajo, con variaciones según el nivel socioeconómico. En promedio, solo el 36% de las mujeres sabe la edad a la que se recomienda el inicio del estudio en la población general, y el 71% desconoce que puede hacerse una mamografía en el sistema público con prioridad si presenta síntomas o antecedentes de riesgo. Un 80% no tiene información sobre las normativas que aseguran la cobertura integral de mamografías anuales, ecografías mamarias complementarias y biopsias. Asimismo, un 84% ignora que la reconstrucción mamaria tras una mastectomía forma parte del tratamiento quirúrgico. Las mujeres confunden los exámenes de detección y confirmación: el 53% reconoce la mamografía como herramienta de detección, mientras que el 47% identifica la biopsia como el método que confirma un diagnóstico. Esto indica que aunque poseen conocimiento sobre algunos aspectos, no cuentan con información suficiente sobre el proceso completo de detección.
La encuesta fue realizada online durante junio y julio a 1077 mujeres mayores de 18 años, representativas de la población femenina del país, quienes respondieron a 29 indicadores sobre conocimientos y prácticas relacionadas con la disminución de riesgos, detección temprana y tratamiento del cáncer de mama. Se encontró una “fuerte asociación” entre los controles ginecológicos y la realización de mamografías: entre las mujeres de 40 años o más que asisten al ginecólogo una o dos veces por año, el 79% se realizó el estudio, en contraste con el 20% de aquellas que no asisten regularmente, lo que para la fundación representa la continuidad del contacto con el sistema de salud.
Aprovechando la conmemoración de “Octubre Rosa”, que busca generar conciencia sobre la enfermedad, se impulsan actividades y charlas informativas sobre la importancia de la detección temprana y la realización de controles mamarios. La Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer cuenta con cupos para mujeres sin cobertura. Aunque el vínculo con el lazo rosa ha aportado visibilidad a la enfermedad, “la concientización por sí sola no basta si no se traduce en una consulta médica”, advirtieron, ya que muchas mujeres postergan la mamografía a pesar de saber que deben hacerse el estudio.
El Servicio de Ginecología del Hospital de Clínicas identificó tres mitos comunes que generan retrasos en las consultas. Gustavo Cortese, jefe de la Sección de Patología Mamaria, señaló: “Muchos mitos que circulan acerca del cáncer de mama pueden generar una falsa sensación de seguridad o, por el contrario, temor a realizarse los estudios”. Entre ellos, se menciona: si no duele, no hay cáncer; no tener antecedentes familiares no implica que no se pueda desarrollar la enfermedad; y la creencia de que la mamografía puede provocar cáncer, a pesar de que su uso de rayos X en dosis bajas tiene más beneficios que riesgos, garantizando que sea una herramienta clave para la detección de lesiones que no se pueden identificar mediante el examen físico o el autoexamen.
Del 2 al 13 de noviembre, el Clínicas llevará a cabo una campaña destinada a mujeres de 40 a 65 años, que ofrecerá examen físico, asesoramiento profesional y mamografías (se deben solicitar turnos a través del correo indicado). También se enfatiza la importancia de identificar cambios inusuales en las mamas, como bultos, alteraciones en la forma o el tamaño, retracción de piel o pezón, enrojecimientos, descamación o inflamación. Ante cualquiera de estos signos, se debe consultar al equipo de salud de inmediato, afirmó Cortese.
Finalmente, se resaltó que una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y fibra, así como la actividad física regular son recomendaciones valiosas para reducir riesgos y mejorar la salud en general. “Los controles mamarios son parte del cuidado integral de la salud de la mujer. No se debe esperar a tener síntomas para consultar, ya que el cáncer de mama puede desarrollarse de manera silenciosa”, concluyó María Eloísa Godino, especialista en diagnóstico por imágenes. Se enfatiza que entre un 5% y 10% de todos los casos son hereditarios, subrayando que la ausencia de antecedentes familiares no elimina el riesgo.










