Jalil explicó que la determinación responde tanto a la necesidad de brindar previsibilidad a los partidos políticos como a un criterio de administración de recursos. Según planteó, organizar dos elecciones por separado implicaría destinar fondos que la provincia podría utilizar en otras áreas, como viviendas, rutas, escuelas y hospitales.
La decisión ubica a Catamarca entre las jurisdicciones que, al menos por ahora, prevén votar autoridades provinciales y nacionales en una misma jornada. El escenario es relevante porque la posibilidad de separar los comicios locales de los nacionales se convirtió en uno de los temas que atraviesan las negociaciones entre la Nación y los gobernadores.
La Casa Rosada impulsa la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y busca evitar que las provincias separen sus elecciones de los comicios nacionales. Sin embargo, todavía no cuenta con los votos necesarios en el Senado para aprobar la modificación del sistema electoral.
Luego de la caída de la Ley de Propiedad Privada, el oficialismo retomó las conversaciones con los mandatarios provinciales. Diego Santilli quedó al frente de las negociaciones con las provincias para intentar reunir los respaldos necesarios para avanzar con la reforma política.
En las conversaciones aparecen, además, reclamos vinculados con obras públicas, el estado de las rutas nacionales y otras demandas que los gobernadores vienen planteando al Gobierno nacional.
Jalil se encuentra entre los mandatarios peronistas que más acompañaron al oficialismo en el Congreso y ya había expresado su respaldo a la eliminación de las PASO, al considerar que las primarias no resultan útiles para la ciudadanía. Su decisión de mantener el calendario provincial junto con el nacional constituye, en ese marco, una señal favorable para el sector del peronismo que mantiene diálogo con la Casa Rosada.
Sin embargo, la definición de Catamarca no implica una estrategia electoral compartida entre todos los gobernadores peronistas. Las posiciones continúan divididas y cada provincia evalúa el calendario de acuerdo con su situación política.
Tucumán, por ejemplo, tomó el camino contrario. El gobernador Osvaldo Jaldo estableció el 9 de mayo de 2027 como fecha para las elecciones provinciales, separándolas de los comicios nacionales. La decisión mantiene el esquema utilizado en 2019 y 2023 e incorpora en esta oportunidad la aplicación de la Ficha Limpia.
Jaldo también expresó reparos frente a las listas colectoras que impulsa el Gobierno nacional y planteó que necesita conocer el texto definitivo de la reforma antes de fijar una posición. De esta manera, mantiene el diálogo con la Nación mientras conserva un calendario electoral propio.
En Salta, el gobernador Gustavo Sáenz también avanza hacia una elección desdoblada. La provincia analiza realizar los comicios a mediados de mayo y contempla como posibles fechas el 16 o el 23 de ese mes, aunque todavía no existe una convocatoria formal. El esquema seguiría la modalidad utilizada en los últimos procesos electorales, con separación entre las elecciones provinciales y nacionales.
El mapa muestra así distintas estrategias entre los gobernadores que mantienen algún nivel de diálogo con la Nación. Para algunos, coincidir con la elección nacional puede resultar conveniente; para otros, separar los comicios permite preservar la discusión provincial de la disputa nacional y de las internas partidarias.
La elección de una fecha propia también puede funcionar como una herramienta para administrar las disputas internas del peronismo en cada distrito. La discusión sobre las candidaturas y los liderazgos locales queda así menos expuesta al resultado de la contienda nacional.
En la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof todavía no definió el calendario electoral de 2027. Su decisión está estrechamente vinculada con el futuro de las PASO nacionales. Si continúan vigentes, el escenario no permitiría avanzar con un desdoblamiento; si se modifica la legislación, quedaría abierta la posibilidad de realizar los comicios bonaerenses en otra fecha.
La discusión también está atravesada por la interna del peronismo bonaerense. Kicillof sostiene la utilidad de las PASO como mecanismo para ordenar candidaturas y evitar que las disputas entre las distintas corrientes del espacio queden exclusivamente en manos de acuerdos entre dirigentes.
En La Pampa tampoco hay una definición. El gobernador Sergio Ziliotto mantiene el tema fuera de las prioridades inmediatas y aguarda la evolución de las PASO y del escenario político nacional. La provincia ya utilizó un esquema separado en 2019 y 2023, cuando eligió gobernador en mayo antes de las primarias y las elecciones nacionales, aunque todavía no confirmó si repetirá esa modalidad en 2027.
La Rioja aparece, en cambio, entre las provincias que mantendrían una elección concurrente. El jefe de Gabinete provincial, Juan Luna Corzo, señaló que el gobernador Ricardo Quintela resolvió que los comicios locales se realicen en octubre, junto con las elecciones nacionales.
En este caso, la coincidencia tendría además una lectura política diferente: Quintela buscaría que la elección provincial quede integrada a una disputa de alcance nacional entre el peronismo y el Gobierno de Javier Milei.
Las diferencias también quedaron expuestas en las conversaciones mantenidas entre dirigentes peronistas. Los encuentros entre Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner y otros gobernadores no permitieron hasta el momento establecer una estrategia electoral común.
Mientras algunos mandatarios priorizan elecciones separadas para preservar el peso de las cuestiones locales, otros consideran que una boleta nacional puede ofrecerles mejores condiciones para sus objetivos políticos.
El objetivo inicial de avanzar sobre los sectores más alejados dentro del peronismo todavía no consiguió traducirse en una posición unificada. La decisión de Catamarca de votar junto con las elecciones nacionales suma, en ese sentido, una nueva señal de las diferencias que persisten entre los gobernadores de cara a 2027.










