Fernández había cuestionado días atrás la compra de las aeronaves y sostuvo que la Argentina se encuentra “absolutamente desarmada”. También puso en duda la utilidad de los F-16 adquiridos, al considerar que se trata de aviones obsoletos y que no cuentan con parte de la tecnología utilizada por la OTAN. A partir de esos argumentos, calificó la operación como un “desfalco”.
Petri rechazó esos planteos y defendió la adquisición de los aviones, que se concretó durante su gestión al frente del Ministerio de Defensa. El actual diputado de La Libertad Avanza sostuvo que los F-16 son aeronaves modernizadas, con una disponibilidad estimada de 25 años de horas de vuelo remanentes, y remarcó que continúan en servicio activo en distintos conflictos internacionales.
En ese sentido, señaló que más de 26 países utilizan actualmente este tipo de aeronaves y planteó que su utilidad debería analizarse también a partir de la experiencia de los veteranos de la Guerra de Malvinas.
El legislador vinculó además la incorporación de los aviones con la estrategia de Defensa del Gobierno de Milei y con la posición argentina frente al Reino Unido por la soberanía de las islas. Según sostuvo, el poder diplomático requiere el respaldo de una capacidad militar que funcione como herramienta de disuasión, sin que eso implique necesariamente una intención de utilizarla.
La discusión incluyó también una referencia directa a la cuestión Malvinas. Petri afirmó que se trata de una causa que debe ser asumida como una cuestión nacional y sostuvo que el actual Gobierno reivindica el rol de las Fuerzas Armadas.
En contraposición, cuestionó las políticas implementadas durante los gobiernos kirchneristas, a los que acusó de haber menoscabado a las Fuerzas Armadas, reducido sus recursos y limitado su equipamiento. Según su planteo, esas decisiones terminaron favoreciendo los intereses del Reino Unido.










