La posición brasileña fue ratificada durante la conmemoración del 204° aniversario de la Independencia de Brasil en Argentina. El encargado de Negocios de la embajada brasileña, Eduardo Uziel, sostuvo que el respaldo de su país a la soberanía argentina sobre las islas se mantiene desde 1833 y lo definió como una política de Estado basada en una convicción histórica.
Uziel también destacó el vínculo entre ambos países y señaló que la relación bilateral tiene más de dos siglos de historia. En ese marco, afirmó que la amistad entre Argentina y Brasil es más fuerte que las diferencias circunstanciales entre sus gobiernos. También recurrió a una referencia a Jorge Luis Borges para describir el momento actual y remarcó que los lazos entre ambas sociedades trascienden a los gobiernos y al fútbol.
El diplomático recordó además el proceso de independencia de Brasil y destacó la construcción institucional y democrática desarrollada por el país durante los últimos dos siglos.
Por su parte, el canciller argentino, Pablo Quirno, saludó al pueblo brasileño por el aniversario de la independencia y destacó los vínculos entre ambas naciones, con énfasis en la vecindad, la historia compartida y las relaciones cotidianas entre sus sociedades.
La reafirmación brasileña sobre las Malvinas se produjo pocos días después de la visita de una delegación multipartidaria de legisladores argentinos a Brasilia, realizada entre el 1° y el 3 de septiembre. El objetivo del viaje fue abrir un canal de diálogo parlamentario frente a las diferencias existentes entre los gobiernos de Milei y Lula.
La iniciativa fue impulsada por Nicolás Massot, de Encuentro Federal, y contó con representantes de distintas fuerzas políticas. La Libertad Avanza también fue invitada a participar, pero decidió no formar parte de la delegación.
Durante la visita, los legisladores mantuvieron reuniones con el canciller brasileño Mauro Vieira y con otros funcionarios de alto rango. Vieira suspendió un viaje previsto a Montevideo para recibir a la delegación argentina.
Los encuentros no derivaron en un plan concreto para recomponer la relación entre los gobiernos de Argentina y Brasil, pero permitieron sostener abierto un canal de comunicación a través de los parlamentos.
La posición de Brasil sobre las Islas Malvinas se mantiene así como uno de los puntos de coincidencia entre ambos países, incluso en un escenario marcado por las diferencias políticas entre Milei y Lula.










