Se trata de envíos de hasta 50 kilos y con un valor máximo de US$3.000, que ingresan al país bajo la modalidad de servicio “puerta a puerta” y son considerados “pequeños envíos”.
En julio, las compras al exterior alcanzaron los US$108 millones. Si bien el monto implicó una moderación respecto de los meses anteriores, en un contexto de caída del 1,7% del salario privado medido en dólares, las operaciones se mantuvieron por encima de los US$100 millones mensuales. En comparación con julio de 2025, el incremento fue del 15,5%.
Entre enero y julio, el acumulado llegó a US$751 millones, lo que representa un crecimiento del 83,9% frente al mismo período del año pasado. De esta manera, restan apenas US$143 millones para alcanzar los US$894 millones importados durante todo 2025, un nivel que podría igualarse entre agosto y septiembre.
Las compras internacionales realizadas por consumidores argentinos representan entre el 4% y el 5% de la facturación total del comercio electrónico del país. En 2025, el 47% de los compradores online declaró haber adquirido productos del exterior, frente al 37% registrado en 2024. Durante el primer semestre de este año, la proporción llegó a seis de cada diez encuestados.
Entre las plataformas más mencionadas se encuentran Temu, con el 23% de las menciones, y Shein, con el 20%.
La evolución de los salarios medidos en dólares constituye otro factor relevante para el comportamiento de estas compras, ya que una eventual mejora del poder adquisitivo podría favorecer el consumo de productos importados, además de la búsqueda habitual de precios más bajos.
El avance de las importaciones se produce en un contexto complejo para la industria textil argentina. En abril, último dato disponible, el sector registraba 95.094 empleos formales, 1.241 menos que en marzo y 15.468 menos que en abril de 2025.
La producción textil también mostró una fuerte contracción: en mayo cayó 25,6% interanual, una baja superior a la registrada por el conjunto de la industria. Al mismo tiempo, la utilización de la capacidad instalada de las fábricas textiles se ubicó en 42%, por debajo del promedio industrial de 58,4%.
Las prendas de vestir, el cuero y el calzado estuvieron entre las actividades que más contribuyeron a la caída de la producción manufacturera durante los primeros cinco meses del año y se ubicaron entre los sectores más rezagados de la industria.
La menor actividad también se reflejó en la cantidad de establecimientos. Actualmente funcionan alrededor de 3.600, unos 330 menos que en 2025.
En materia de precios, el sector registró además uno de los menores incrementos del período. Las prendas de vestir, el calzado y el cuero acumularon una suba anual del 11,9%, aproximadamente un tercio de la inflación general, que durante el último año alcanzó el 33,8%.










