Gerardo Alonso Schwarz, economista jefe del Ieral de Fundación Mediterránea, subraya: “Para quien la agroindustria, la foresto industria, los servicios basados en el conocimiento y las energías renovables abren un abanico de oportunidades con características sustancialmente diferentes en términos de distribución geográfica, dinamismo exportador y, fundamentalmente, capacidad de generación de empleo directo y calificado”.
Este proceso, aclara, no se manifiesta de forma uniforme en todas las provincias, ya que cada región presenta capacidades industriales previas que limitan las actividades que pueden integrarse al ciclo de expansión. “Las economías regionales no se diversifican de forma caótica o mediante saltos al vacío, sino que tienden a migrar de manera natural hacia actividades que requieren capacidades similares a las disponibles localmente”, señala.
Por su parte, José Vargas, economista de Evaluecon, identifica las actividades con mejores perspectivas para el resto del año, entre las que destaca la minería de litio, cobre y oro, el sector energético relacionado con Vaca Muerta, la producción de petróleo y gas, segmentos de la agroindustria exportadora, la vitivinicultura orientada a mercados internacionales y ciertas economías del NOA y el NEA con mayor inserción global. También menciona expectativas positivas en el ámbito del conocimiento.
Vargas resalta que los desafíos se concentran en los sectores que dependen casi en exclusiva del consumo interno, como la construcción privada, el comercio minorista, parte de la industria manufacturera y la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, que enfrentan un contexto complicado debido a la lenta recuperación del salario real y el consumo. A esto se suman, según su análisis, un alto costo financiero, presión fiscal, costos logísticos y un tipo de cambio relativamente apreciado que afectan la competitividad de muchos sectores productivos.
Resumen de los factores que actualmente impactan en las economías regionales:
El economista concluye que el futuro de estas economías “dependerá de consolidar un entorno macroeconómico estable y, al mismo tiempo, avanzar en reformas que mejoren la competitividad estructural”.
Este diagnóstico concuerda con los hallazgos del Semáforo de Economías Regionales, elaborado por Coninagro. En el informe de mayo, se identificaron como sectores en “rojo” a la yerba mate, el arroz, el vino y el mosto, hortalizas, algodón, maní, leche y mandioca. Según el análisis, “el problema principal está en el componente de negocio”, ya que los precios que reciben los productores están por debajo de la inflación y el aumento de costos operativos, lo que deteriora la rentabilidad.
En contraste, los bovinos, ovinos, granos y miel se encuentran clasificados en “verde”, con precios en aumento que superan la inflación y un comportamiento del mercado acorde, aunque el informe alerta sobre el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados y el gasoil en el caso de los granos.
En amarillo están el sector forestal, el tabaco, los cítricos dulces, las peras y manzanas, las aves, los porcinos y la papa, actividades en las que los precios no logran seguir la tendencia inflacionaria, pero tampoco atraviesan un deterioro tan acentuado como en el grupo “rojo”.
Un aspecto positivo, a pesar de los desafíos coyunturales y estructurales que enfrentan diversas economías regionales, es la tendencia creciente en exportaciones.
Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, las 37 economías regionales del país exportaron USD 4.032 millones entre enero y mayo de 2026, marcando un récord para ese período en los últimos 22 años, con un volumen total de 3.124.835 toneladas, el más alto desde 2013.
El incremento interanual fue del 13,3% en valor y del 8,5% en volumen, elevando el precio promedio a USD 1.290,2 por tonelada, un 4,4% superior al del año anterior. En este contexto, los complejos de acuicultura y pesca, apicultura, aromáticas, especias y hortalizas pesadas reportaron sus mejores resultados en el período enero-mayo desde 2004, con aumentos interanuales de 22,9%, 86,8%, 6,6% y 14,4% respectivamente. Brasil, China y Estados Unidos siguen siendo los principales mercados para estos productos.
En este marco de apertura comercial, se destaca el acuerdo Mercosur-Unión Europea, en vigor desde el 1° de mayo de 2026 mediante un Acuerdo Interino de Comercio.
Vargas lo califica como “una oportunidad estratégica para la mayoría de las economías regionales”, ya que el acceso preferencial a un mercado de más de 440 millones de consumidores permitiría incrementar las exportaciones de alimentos, vinos, frutas y carnes; aunque advierte que el acuerdo “exige mayores reglamentaciones en materia de calidad, trazabilidad, sustentabilidad y estándares sanitarios”.
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario detalla el impacto en cada complejo. En este contexto, se identifican qué economías regionales tienen más oportunidades de crecimiento en el mercado europeo.
Más allá del panorama exportador, Schwarz sugiere que el reto principal consiste en eliminar los obstáculos que encarecen artificialmente el potencial productivo de cada región. En este sentido, menciona el impuesto a los Ingresos Brutos, que se aplica en cascada en cada transacción intermedia, lo que “incentiva a las grandes compañías a integrarse verticalmente en lugar de contratar a proveedores especializados”, además de la falta de inversión en infraestructura vial y ferroviaria y la superposición de permisos a nivel nacional, provincial y municipal.
El economista del Ieral sostiene que estas limitaciones definen la capacidad de desarrollo de cada región. Como ilustración, menciona la posibilidad que tiene la Patagonia de desarrollar una industria petroquímica de polietileno, polipropileno y fertilizantes nitrogenados utilizando el gas de Vaca Muerta, un proceso que ya comienza a materializarse con las primeras inversiones en esa línea.










