Al analizar los distintos canales, se observan comportamientos dispares. Por un lado, el comercio electrónico, aunque aún en un estado marginal, destacó con un incremento del 29,9% interanual; por el otro, las ventas en supermercados de cadena retrocedieron un 4,2%, los autoservicios independientes cayeron un 1,3%, los mayoristas bajaron un 1,6% y el canal tradicional, que incluye kioscos y almacenes, sufrió una merma del 0,8%.
Las farmacias también presentaron un avance, con un crecimiento del 2,3% en términos interanuales, aunque esta mejora no fue suficiente para compensar las caídas en los sectores más relevantes para el consumo diario.
Por otro lado, al comparar el consumo de mayo con el de noviembre de 2023, el nivel de actividad se sitúa en un 84,8%, lo que indica que el mercado aún opera significativamente por debajo de los niveles previos a la crisis de demanda que afectó al sector durante el gobierno de Javier Milei.
La caída del consumo masivo, que fue del 1,6% interanual en volumen, ocurre en el marco de un contexto económico que se desacelera. Pese a que la inflación muestra signos de moderación y ciertos indicadores sugieren una estabilidad macroeconómica, aún no se ha logrado una recuperación del poder adquisitivo que impulse una mejora generalizada en la demanda.
Los últimos datos de salarios del organismo de estadística indican que, si bien en abril se observó un aumento en los salarios registrados, estos se encuentran por debajo en más de un 2% en comparación con el año anterior, tanto en el sector público como en el privado. Esta circunstancia refleja que, respecto a un año atrás, las familias continúan enfrentando una pérdida de poder adquisitivo.
En la última Encuesta de Tendencia de Negocios, los empresarios del sector de supermercados y autoservicios mayoristas mencionaron la falta de demanda como el principal impedimento para ampliar sus actividades. Al mismo tiempo, un tercio de las empresas (33%) evaluó como negativa su situación comercial actual, mientras que solamente el 6,6% la consideró favorable.
Esta tendencia se alinea con otros indicadores de carácter privado. Por ejemplo, el Índice de Consumo Privado de la Universidad de Palermo registró en mayo una disminución interanual del 2,2% y acumula una baja del 1,8% en lo que va del año, indicando que el gasto de los hogares sigue mostrando signos de debilidad.
De este modo, el consumo masivo continúa enfrentando una recuperación fragmentada, ya que algunos sectores vinculados a la digitalización y ciertos rubros específicos logran crecer, mientras que la mayoría de los canales tradicionales sigue operando con volúmenes inferiores a los de años anteriores.










