Sin embargo, este repunte en el poder adquisitivo se debe únicamente a los salarios del sector privado, que crecieron un 4%. En contraste, los salarios públicos solo subieron un 2,3%, quedando por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Al desglosar los salarios estatales, se observa que los nacionales aumentaron un 1,3% y los provinciales un 2,5%, siendo los empleados de planta del Ejecutivo los más afectados.
Santiago Casas, economista de EcoAnalytics, destacó: “La mejora del salario real va de la mano con la desaceleración inflacionaria. Luego de siete meses consecutivos de caída del salario real registrado, abril marcó un punto de inflexión. La sostenibilidad de esta tendencia dependerá de que el proceso de desinflación continúe durante el segundo semestre para que los aumentos salariales puedan recuperar el poder de compra perdido”.
En el primer cuatrimestre del año, los salarios registrados acumulan un incremento del 10,7% frente a una inflación del 12,3%. Esto se debe a un aumento del 10,1% en los haberes privados y del 12% en los públicos. Al desagregar los salarios de los empleados estatales, los pertenecientes al Ejecutivo nacional presentan un aumento acumulado del 10,3%, mientras que los provinciales registran un 12,5%.
Por lo tanto, la pérdida de poder adquisitivo para los salarios registrados en su totalidad fue del 1,4%. La reducción más significativa se observó en el sector privado, que sufrió una pérdida del 1,94%, mientras que el sector público en su conjunto cayó apenas un 0,25%. No obstante, los empleados del Ejecutivo nacional han enfrentado caídas en sus haberes similares a las del sector privado durante el primer cuatrimestre del año.
Tomás Amerio, economista de la Fundación Libertad y Progreso, comentó: “La novedad es el quiebre de tendencia: tras varios meses corriendo apenas por encima o por detrás de los precios, el segmento formal pasó a ganarles con holgura. El interrogante natural es si esta aceleración resulta sostenible en el tiempo o si se trata de una eventualidad”.
La disminución significativa del poder adquisitivo se ha registrado desde septiembre de 2025, momento en el que los salarios comenzaron a perder terreno, acumulando en total una caída real del 3,86% entre septiembre y abril.
En el último año, todos los salarios han caído frente a la inflación por más de un 2%: los privados un 2,3% y los públicos un 2,1%. Hernán Herrera, economista del Instituto Argentina Grande, afirmó: “Es lógico que la situación siga peor que hace un año”.
La perspectiva a largo plazo se presenta aún más desafiante, ya que el salario estatal ha caído un 17,23% desde el inicio del gobierno de Javier Milei, con una profundización de la caída en abril, mientras que el salario privado se sitúa un 3,5% por debajo de los niveles de noviembre de 2023.
Para que la tendencia de recuperación de los salarios se consolide, es crucial que se mantenga la desaceleración en la inflación. Santiago Casas puntualizó: “Si la desinflación continúa consolidándose, el salario real podría convertirse en uno de los principales motores de la recuperación del consumo durante la segunda mitad del año”.










