La aerolínea estatal había planeado operar, a partir del 8 de junio, dos vuelos semanales desde Córdoba, tres desde Rosario y dos desde Tucumán, todos con una escala técnica en Punta Cana. Sin embargo, la decisión final fue centralizar el embarque de pasajeros en Buenos Aires, que ofrece 20 vuelos semanales, para mantener la rentabilidad. Esta estrategia se alinea con la nueva política de la compañía de priorizar rutas con márgenes más rentables.
Desde Aerolíneas se comunicó que se esperaba una mejora en la venta de boletos conforme se acercara la fecha del torneo, pero esto no se materializó, incluso tras la introducción de tarifas especiales.
Cabe señalar que se mantendrán los vuelos directos a Kansas y Dallas en fechas clave, coincidiendo con el calendario de partidos de la Selección Argentina.
La tendencia a la baja en la demanda para asistir al Mundial no es exclusiva de Argentina. La Asociación Americana de Hoteles y Alojamientos (AHLA) ha alertado sobre un número de reservas considerablemente inferior al anticipado en prácticamente todas las ciudades anfitrionas. Indicaron que esta situación “amenaza el impacto económico general”.
Según la AHLA, hasta el 70% de las habitaciones que la FIFA había reservado en ciudades como Boston, Dallas, Los Ángeles, Filadelfia y Seattle fueron canceladas. Este fenómeno ha distorsionado la percepción real de la demanda y ha complicado la planificación comercial de los hoteles, afectando proyecciones de ingresos, contratación de personal y preparativos para el evento.
Desde la AHLA, se ha señalado que el elevado costo de los boletos, los gastos de transporte local, la carga impositiva y el contexto político han desalentado a potenciales visitantes, disminuyendo así el flujo de aficionados internacionales esperado.
En este sentido, The Economist ha destacado que los precios de las entradas han alcanzado cifras sin precedentes, tanto en su precio original como en el de reventa. Este análisis sostiene que el Mundial 2026 se convierte en el evento cultural más caro de la historia en términos de acceso para el público. Detallan que el promedio de los boletos para partidos de la fase de grupos es de 200 dólares, mientras que el mínimo para la final ha llegado a 2,030 dólares.
La FIFA ha implementado un sistema de venta de entradas que presenta una diferencia significativa en comparación con ediciones anteriores: por primera vez, la organización ha tomado control total del proceso, reemplazando a los operadores locales y adoptando un modelo de precios dinámicos, donde los costos aumentan conforme crece la demanda.
Además, se ha establecido un mercado oficial de reventa con una comisión del 15% tanto para compradores como para vendedores. Esta nueva dinámica ha llevado los precios a niveles muy superiores a los observados en el Mundial de Qatar 2022 y en el de 1994, también celebrado en Estados Unidos.
De acuerdo a The Economist, anteriormente la FIFA priorizaba los ingresos por derechos televisivos y patrocinios sobre la recaudación en taquilla, pero en 2026 la estrategia se orienta a maximizar la ganancia directa por cada espectador.
Ante las críticas, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, expresó: “Si algunas personas ponen en el mercado de reventa entradas para la final a 2 millones de dólares, en primer lugar, eso no significa que las entradas cuesten 2 millones de dólares”.
“En segundo lugar, no significa que alguien vaya a comprar esas entradas. Y si alguien compra una entrada para la final por 2 millones de dólares, personalmente le llevaré un perrito caliente y una Coca-Cola para asegurarme de que tenga una gran experiencia”.









