En las últimas semanas, el retraso en la recolección debido a las lluvias, la abundante producción de otros cereales y el precio poco atractivo para los productores resultaron en una baja en las ventas de soja durante abril, contabilizando menos de 100.000 toneladas diarias en la primera quincena.
Sin embargo, con el avance de las cosechadoras y una mejora en los precios ofrecidos por la industria y los exportadores, esta tendencia comenzó a cambiar. De acuerdo con información de RIA Consultores, en mayo, la venta diaria promedio alcanzó las 286.000 toneladas, lo que podría traducirse en un potencial de ventas de entre 5,7 y 5,8 millones de toneladas para el mes, según Javier Preciado Patiño, director de la consultora.
Además, Preciado Patiño destacó un incremento del 7% en el precio que recibe el productor en dólares, pasando de US$ 315/16 a US$ 337/340, aunque en pesos aún se encuentra por debajo de los niveles previos al inicio de la nueva cosecha. Esto posiciona a la comercialización de la campaña 2025/26 en un nivel similar al registrado en el mismo periodo del año anterior.
Un análisis elaborado por Lorena D’Angelo, especialista de AZ-Group, revela que hasta la fecha, los productores han vendido 13,8 millones de toneladas, que representa un 28% de la cosecha. De esta cantidad, 6,1 millones fueron operaciones con precio establecido, mientras que 7,7 millones fueron vendidas a precio por fijar. Estas cifras son levemente inferiores a las del ciclo comercial del año pasado, donde se habían vendido 14,1 millones de toneladas en esta misma fase.
Con una cosecha proyectada de 49,5 millones de toneladas por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), es posible que queden por comercializar 35,7 millones de toneladas. “La situación del mercado de soja en mayo muestra que está más ofertado que demandado, aunque la industria está dispuesta a absorber precios más elevados. Se presenta una oportunidad interesante, donde los productores pueden vender a buen ritmo mientras los precios en dólares siguen en aumento”, comentó Preciado Patiño.
El especialista considera que la presente campaña comercial es “promedio por ahora”, ya que los productores están liquidando posiciones y deudas, además de otros costos asociados a la actividad agrícola.
Por su parte, D’Angelo destacó que la comercialización de otros granos, como trigo, girasol y maíz, ha superado a la de soja debido a las favorables cosechas. Esto ha provocado que la venta de soja se encuentre rezagada en comparación con años anteriores, ya que los productores tienen más opciones de granos para comerciar.
Al mirar hacia el futuro, la clave estará en cómo continuarán las ventas en los próximos meses, especialmente después del pico de la cosecha. Este patrón dependerá en gran medida de las necesidades financieras de los productores. Quienes tengan la capacidad de retener parte de su producción podrían optar por buscar precios más altos a futuro, especialmente considerando el anuncio de la reducción gradual de retenciones a partir de 2027.
Mariela Brandolin, analista de mercados, sugiere que el ritmo de comercialización dependerá de los precios del mercado. “A priori, parece que la incertidumbre se reduce con el anuncio de una disminución de las retenciones, lo que podría reactivar las ventas”, comentó. No obstante, advierte que los productores podrían no salir a vender de manera agresiva, sino que actuarían en función de sus necesidades hasta fin de año.
Paulina Lescano, especialista en el mercado de granos, opina que, más allá del anuncio, es probable que la soja se conserve hasta el final, dado que la buena cosecha de otros cultivos está llevando a muchos productores a vender esos granos primero. “Además, la soja suele convertirse en una moneda de cambio para el pago de alquileres, y existe la expectativa de que pueda haber nuevos cambios en los derechos de exportación este año”, concluyó.
Finalmente, Preciado Patiño enfatizó que el anuncio fue “muy anticipado”, señalando que no es común que se realicen anuncios de este tipo con tanta anticipación. “En el corto plazo, no creo que tenga un impacto significativo. Sin embargo, a medida que se acerque el segundo semestre, si se genera una expectativa de reducción de medio punto a partir de enero, podría alterar la dinámica del mercado”, finalizó.









