El intérprete compartió algunos de los hábitos de su vida cotidiana. Se levanta cerca de las cinco de la mañana, prepara un café cortado, escucha música y medita unos minutos antes de empezar el día. También procura acostarse temprano para sostener ese ritmo.
Su alimentación se basa en comidas caseras y productos frescos. Arias disfruta de la gastronomía, en particular de los guisos y los platos al horno, aunque intenta moderar las porciones y elegir ingredientes de temporada. Cerca de cumplir siete décadas, busca mantenerse activo y conservar la energía necesaria para seguir trabajando.
La actividad física ocupa un lugar central en su día. Arias intenta correr a diario, sin importar la ciudad en la que esté ni sus compromisos laborales. “Siempre salgo a correr, esté donde esté. Es mi forma de mantenerme activo y sentirme bien conmigo mismo”, contó. Busca reservar al menos media hora para caminar a buen ritmo o correr, y aprovecha ese tiempo para conocer el lugar donde se encuentra.
“Me ayuda a aclarar la mente y empezar el día con buenas sensaciones”, explicó. También asiste al gimnasio para fortalecer los músculos, aunque adapta los ejercicios a sus necesidades. “Con 70 años, aunque voy a fortalecer, me dan una pesa de seis kilos y otra de seis kilos, y me dicen que lo mío es por repetición, no por levantamiento”.
El descanso completa su organización. Arias se acuesta temprano y comienza la jornada alrededor de las cinco. Su ritual incluye un café cortado, música y unos minutos de meditación antes de salir a correr y ocuparse de sus actividades.
La alimentación es otro de los pilares de sus hábitos. “Me gustan los guisos y los platos al horno”, contó. También prepara salteados, tallarines y pollos rostizados. Cuando viaja, disfruta de probar distintos platos, pero procura no comer en exceso y priorizar los productos locales y de temporada. Para el actor, la clave consiste en mantener hábitos que puedan integrarse a la vida diaria.
Los especialistas recomiendan combinar distintas formas de actividad física. Las personas mayores de 65 años deberían realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, como caminar a paso ligero, o 75 minutos de actividad intensa, como correr. El tiempo puede repartirse a lo largo de la semana y ajustarse a la condición física de cada persona.
También se aconseja incorporar ejercicios de fuerza al menos dos veces por semana. El trabajo con pesas, bandas elásticas o el propio peso corporal fortalece los principales grupos musculares y ayuda a conservar la capacidad para realizar tareas cotidianas. A esto se pueden sumar ejercicios de equilibrio, como pararse sobre un pie o caminar siguiendo una línea, para mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de caídas.
Por último, los especialistas recomiendan avanzar gradualmente y elegir actividades adecuadas para las posibilidades de cada persona. La frecuencia, la intensidad y la duración de los ejercicios deberían aumentar de forma progresiva, con una entrada en calor y una vuelta a la calma. Quienes hayan pasado mucho tiempo sin entrenar o tengan problemas de salud deberían consultar a un profesional antes de iniciar una rutina exigente.










