“Diría que me siento sumamente afortunado con la vida que tengo al correr en Fórmula 1, porque no hay nada que me haga más feliz que competir en esta categoría, correr en los autos más rápidos del mundo contra los mejores pilotos”, dijo durante la entrevista.
“Amo tanto lo que hago, amo la competencia y, obviamente, tengo hambre: soy extremadamente competitivo en todo lo que hago. Esa es mi fuente de motivación. Aunque ahora mismo no me encuentre en condiciones de luchar constantemente por victorias o podios, mi corazón siempre intentará que eso suceda. Procuro trabajar en mí mismo y ofrecer siempre el mejor rendimiento cada vez que estoy al volante porque, al fin y al cabo, quiero ser el mejor y estar en una posición que me permita ganar”, agregó el piloto, que este año consiguió inesperadamente su primera pole position en Monza, donde Franco Colapinto sumó puntos por última vez en esta temporada.
No hubo preguntas sobre su compañero argentino. La decisión no partió de Gasly, sino de la marca que lo representa, que buscaba que tuviera una noche agradable. Sin embargo, su sonrisa se amplió cuando esta cronista le recordó que la primera entrevista entre ambos había sido en 2020, antes de su único triunfo en la Fórmula 1. Gasly tocó la madera de la mesa ratona, como si quisiera atraer la buena suerte, y expresó su deseo de que el encuentro fuera un buen augurio para el fin de semana. Según dijo, “es posible conseguir un tercer podio en Interlagos”. “Pienso que podría suceder este año y realmente espero que así sea”, sostuvo.
La conversación se enfocó entonces en su lugar como líder de Alpine, un papel que, reconoció, asumió de manera natural y que también había desempeñado en Toro Rosso y AlphaTauri. “Sí, bueno, diría que desde muy pequeño siempre tuve esa tendencia… Ya sabés, cuando crecés, siempre hay alguien que impulsa al grupo o lo lidera; digamos que existen distintos roles. Y yo solía ser quien tomaba la iniciativa. Siempre tuve muy claras mis ideas. Creo que desde niño fui una persona muy decidida; siempre supe lo que quería y fui directo a conseguirlo”, explicó.
Luego añadió: “Cuando llegué a la Fórmula 1, al principio carecés de experiencia, así que tenés que aprender y entender cómo funcionan las dinámicas dentro del equipo. Pero creo que donde mejor puedo destacar es liderando el equipo, porque puedo aportar mis impresiones, forjar una relación sólida con mis compañeros, basada en la transparencia, y esforzarme al máximo cada vez que asumo este tipo de responsabilidades. Aunque conlleva una presión adicional, debo decir que son las situaciones que más disfruto. Por supuesto, nadie es perfecto. Sigo aprendiendo constantemente, trato de dar lo mejor de mí y de mejorar día a día, pero realmente disfruto de las responsabilidades que implica ser un líder dentro de un equipo”.
En el intercambio, en el que también intervinieron tres periodistas brasileños, Gasly habló de otra característica de la vida de un piloto: la exposición constante. “Cuando te convertís en deportista, quedás expuesto. En cada entrevista, cada palabra que pronunciamos es analizada; nuestras acciones también se analizan. Hay que aceptarlo, te guste o no: siempre será así. Personalmente, lo que intento hacer es ser yo mismo. Procuro ser el mejor piloto posible en la pista, pero, cuando estoy fuera del coche, trato de transmitir valores positivos a mi comunidad, a las personas que me siguen y a los aficionados que me apoyan. Incluso para aquellos a quienes no les agrado, siempre busco generar un impacto positivo, tanto en mi deporte como más allá de él”, señaló.
Sus dichos se conocieron pocos días después del Gran Premio de Austin, donde el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, afirmó que Gasly había recibido 13.000 amenazas de muerte. El francés también reflexiona sobre los chicos y la influencia que pueden ejercer en ellos los deportistas a quienes admiran.
“También pienso en los niños. Recuerdo cuando yo era pequeño y veía la Fórmula 1: soñaba con ella y observaba a esas grandes estrellas. Lo que decían se te quedaba grabado y su forma de comportarse influía en cómo yo percibía la vida y mi deporte. Por eso, siempre que puedo, intento dejar una huella positiva en los demás. No importa si es una sola persona o 10.000; para mí, es maravilloso poder generar un impacto positivo gracias a mi carrera, a mi esfuerzo y a la vida por la que he trabajado y por la que, además, me siento muy agradecido”, puntualizó.
Se define como “una persona muy curiosa” y está apasionado por su actividad: “Me duermo soñando con la Fórmula 1 y me despierto pensando en ella”, afirma. También le interesa la moda. Al repasar su camino hasta convertirse en líder de Alpine, recordó que llegar a este presente no fue sencillo. La Fórmula 1 lo recibió con un golpe difícil de procesar: su abrupta salida de Red Bull.
“Diría que no imaginé que seis meses de mi vida me marcarían durante tanto tiempo. Es algo por lo que me preguntan a menudo, a pesar de que ya han pasado siete años. Hay mucho que decir sobre este episodio. Creo que, a la larga, me ayudó a formarme tanto como piloto como persona, al permitirme aprender mucho sobre mí mismo en una etapa complicada. Además, contribuyó a que lograra lo que conseguí en mi carrera hasta ahora. Por desgracia, esos seis meses me pasaron factura, tanto por la carga que tuve que sobrellevar como por la percepción que se generó, algo que, a mi parecer, fue injusto, ya que la situación en la que me encontraba no era la ideal. Pero así es la vida: a veces te tocan buenas cartas y otras veces no tanto. Así es el juego y así es esta profesión. Aun así, me siento profundamente agradecido, porque sin Red Bull nunca habría llegado a ser piloto de F1. Se puede ver desde distintos ángulos, pero, lamentablemente, esos seis meses fueron el único período de mi trayectoria en la Fórmula 1 que no salió bien. Pero bueno, eso ya es cosa del pasado”, concluyó, con la mirada puesta en el futuro y, en particular, en el Gran Premio de San Pablo.
“Al observar la previsión meteorológica y ver que hay probabilidad de lluvia, me entusiasmo, ya que me encantan estas condiciones. La última vez que llovió fue en San Pablo y el resultado de la carrera fue increíble. Me encantaría que lloviera, pero es algo que no puedo controlar. Así que veré qué ocurre el domingo por la mañana, cuando abra las cortinas. Ojalá llueva, porque eso hará que todo sea más emocionante para todos nosotros”, explicó el piloto, que este año ya sorprendió con la pole position en Italia. Una nueva sorpresa no parece imposible.
“Para mí, la principal lección de este año es que en la Fórmula 1 todo es posible. He logrado una pole position, algo que nadie esperaba. Si miramos la parrilla, no somos muchos los que hemos conseguido una pole, lo que demuestra que, si te esforzás al máximo, tarde o temprano podés alcanzar grandes logros. Creo que esa es la lección fundamental. Como equipo, aprendimos mucho de esa carrera: aprendimos a creer realmente en nosotros mismos, a entender que somos capaces de obtener este tipo de resultados. Ahora, el desafío es encontrar la manera de repetirlo y lograr constancia”, concluyó antes de irse a hacer jueguitos con Cafú.










