Las empresas argentinas comenzaron a retomar sus emisiones de deuda en dólares después de la desaceleración registrada durante la primera mitad de octubre. El movimiento puede contribuir a sostener el ingreso de divisas, en un año en el que el Banco Central (BCRA) acumula compras por más de US$15.000 millones. Sin embargo, el mercado internacional continúa siendo selectivo, mientras algunas provincias esperan mejores condiciones para financiarse y varias operaciones bursátiles permanecen postergadas.
Desde octubre de 2025, cuando el oficialismo de Javier Milei se impuso en las elecciones legislativas, las empresas y las provincias emitieron títulos por US$23.700 millones y liquidaron US$19.200 millones en el mercado cambiario. Al 6 de octubre, todavía quedaban unos US$4400 millones pendientes de liquidación, según los datos presentados por el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, ante inversores en Bangkok, durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
El ingreso de esos dólares es una de las fuentes que contribuyeron a ampliar la oferta de divisas y facilitar las compras del Banco Central. El esquema cambiario permite administrar durante un plazo de hasta 180 días los fondos obtenidos en el exterior. No obstante, para acceder al mercado oficial y pagar los servicios de esas deudas, las empresas deben liquidar previamente las divisas. Por eso, la emisión de un bono y el ingreso de los dólares al mercado local no necesariamente ocurren al mismo tiempo.
La actividad había mostrado una fuerte desaceleración en octubre: durante la primera mitad del mes, las colocaciones de empresas y provincias rondaron los US$100 millones, frente a los US$3300 millones registrados en septiembre. En agosto habían sumado unos US$1100 millones y en julio, US$2000 millones. La reactivación de nuevas operaciones aparece así después de varias semanas de menor movimiento, en un escenario internacional en el que las tasas estadounidenses más elevadas encarecen el financiamiento.
Entre las operaciones previstas se destaca la de Aeropuertos Argentina, que buscará captar US$400 millones, con posibilidad de ampliar el monto hasta US$600 millones, mediante una obligación negociable bajo legislación de Nueva York. La colocación está prevista para el jueves 22 y tendrá un plazo de diez años, por lo que servirá como referencia para medir el interés de los inversores por la deuda corporativa argentina.
En el mercado local también hubo novedades. Loma Negra colocó US$150 millones a tres años, con un cupón anual del 6,25%. La operación recibió ofertas por casi US$170 millones. Por su parte, YPF prepara para el miércoles una reapertura de deuda por US$85 millones, ampliable, con vencimiento en abril de 2030. La propuesta contempla tanto la captación de fondos nuevos como el canje de un título anterior. Ambas operaciones se realizan en dólares del circuito local, conocido como MEP.
La diferencia entre las colocaciones locales y las internacionales es relevante para medir el impacto sobre las reservas. Una emisión dentro del país puede captar dólares que ya estaban depositados en el sistema financiero argentino, por lo que el monto colocado no equivale necesariamente a un ingreso de divisas del exterior ni a una oferta adicional en el mercado cambiario. También es necesario distinguir entre el financiamiento nuevo y las operaciones destinadas a refinanciar compromisos previos.
Pese al interés que todavía despiertan algunos créditos corporativos, las provincias de Santa Fe y Santa Cruz evalúan posibles emisiones, aunque mantienen sus planes en pausa a la espera de condiciones más favorables. También quedaron postergadas las ofertas públicas iniciales de acciones en Nueva York de YPF Luz y Genneia, dos operaciones que representan una vía de financiamiento distinta de la colocación de bonos.
El interés de los inversores por las empresas argentinas se mantiene, aunque con diferencias según el riesgo de cada emisor. En encuentros con fondos de inversión en Nueva York, se observó que buena parte de los participantes conserva exposición a créditos corporativos locales. La búsqueda de rendimiento y de alternativas menos directamente vinculadas con el calendario político y las necesidades de financiamiento del Estado ayuda a explicar por qué algunas compañías siguen encontrando compradores, aun cuando persiste la cautela frente a la deuda soberana.
Al mismo tiempo, las empresas enfrentan compromisos importantes en los próximos meses. Las compañías incluidas en un relevamiento de vencimientos deberán afrontar pagos por aproximadamente US$5700 millones entre octubre de 2026 y septiembre de 2027, el período previo a las próximas elecciones presidenciales. De ese total, unos US$4800 millones corresponden a deuda pagadera en dólares y cerca de US$900 millones a instrumentos vinculados al tipo de cambio, que se cancelan en pesos.
El mayor volumen de vencimientos en moneda extranjera se concentra en julio, con US$1339 millones, de los cuales US$1119 millones corresponden a YPF. Estas obligaciones mantienen vigente la necesidad de acceder a nuevas fuentes de financiamiento o refinanciar pasivos en un contexto de condiciones internacionales más exigentes.
Los grandes proyectos energéticos también avanzan en la búsqueda de fondos. San Matías Pipeline cerró un préstamo sindicado por US$900 millones para construir el gasoducto que conectará la cuenca neuquina con las futuras instalaciones de exportación de gas natural licuado en Río Negro. A su vez, TGS apunta a anunciar a principios de diciembre otro crédito por US$1400 millones, con participación de siete bancos internacionales, para su proyecto de líquidos del gas.
Las necesidades de financiamiento también alcanzan a la futura planta de fertilizantes de Pampa Energía en Bahía Blanca y al proyecto Argentina LNG, impulsado por YPF junto con Eni y XRG. En estas iniciativas participan distintas entidades financieras internacionales y organismos de crédito vinculados con el desarrollo y las exportaciones.
La Corporación Financiera Internacional (IFC), integrante del Grupo Banco Mundial, evalúa financiar la planta de Pampa Energía y coordinar la movilización de fondos con BID Invest. Por su parte, Exim Bank presentó una propuesta de hasta US$6000 millones para Argentina LNG, mientras que la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC) propuso aportar US$500 millones para TGS. Vista también mantiene negociaciones con esta última agencia estadounidense.
El panorama combina una recuperación de las emisiones empresariales con importantes necesidades de refinanciación y proyectos energéticos que requieren grandes inversiones. El interés por los activos argentinos sigue presente, pero el acceso al financiamiento depende de las condiciones de cada operación y de la capacidad de las empresas para ofrecer estructuras de deuda atractivas para los inversores.










