Este será el tercer partido de la NFL que se juega en Brasil, habiendo tenido los dos anteriores lugar en la Neo Química Arena de San Pablo. La organización ha decidido dar un paso más al optar por el Maracaná, elevando así el nivel del evento. Un buen número de aficionados argentinos se ha trasladado a Río con la ilusión de que, en un futuro cercano, un partido de la NFL se lleve a cabo en Buenos Aires.
Con capacidad para aproximadamente 78.000 espectadores, el Maracaná fue inaugurado para el Mundial de 1950, cuando Río era la capital de Brasil. Este recinto ha sido testigo de varios de los momentos más significativos en la historia del fútbol, incluyendo la final del Mundial de 1950 que culminó con la célebre victoria de Uruguay sobre Brasil. También fue sede de la final del Mundial de 2014 y albergó eventos de los Juegos Olímpicos de Río 2016.
“Albergar un partido en el Maracaná será histórico, aprovechando todo lo que Río tiene para ofrecer a los locales, a los brasileños, a los visitantes internacionales y a la NFL”, comentó el gerente general de NFL Brasil, Luis Martínez.
Pero la trayectoria del Maracaná trasciende el fútbol. En noviembre de 1969, Pelé anotó allí el famoso gol número 1.000, según su propio registro. Con el Paso de los años, el estadio también ha acogido conciertos de grandes figuras como Frank Sinatra, Madonna y los Rolling Stones, así como encuentros encabezados por el papa Juan Pablo II durante sus visitas al país.
Sin embargo, ninguna imagen está tan ligada al Maracaná como la del 16 de julio de 1950, cuando el gol de Alcides Ghiggia provocó un absoluto silencio en la multitud y dio origen al “Maracanazo”, un acontecimiento histórico que representa una de las derrotas más dolorosas en la historia del deporte brasileño. “Solo tres personas han silenciado el Maracaná: el papa, Frank Sinatra y yo”, solía bromear el uruguayo.
La elección de este estadio se inscribe en la estrategia de expansión internacional de la NFL, que continúa sumando encuentros fuera de Estados Unidos. Brasil se ha convertido en un mercado clave para la liga, y la respuesta del público en San Pablo fortaleció esta decisión. El verdadero reto ahora es llenar un escenario aún más grande y simbólico, ya que este evento no solo implica jugar en Brasil, sino hacerlo en el legendario Maracaná, un lugar donde el fútbol siempre ha sido protagonista y que hoy abre sus puertas a un deporte que busca incrementar su presencia más allá de las fronteras de su país de origen.










