Las chapas estampadas, que el arquitecto Damián Ravelli presentó en un video en su cuenta de Instagram, ofrecen un diseño renovado y múltiples beneficios para el hogar. Su instalación es más sencilla, ya que se presentan en láminas de gran tamaño en lugar de piezas individuales, además de contar con un precio más accesible en el mercado.
Transportarlas es mucho más práctico, lo que también conlleva un ahorro económico: a diferencia de las tejas o chapas convencionales, que suelen requerir el pago de un flete o servicio de transporte, este material puede fácilmente trasladarse en el baúl de un auto, minimizando el riesgo de daño.
La instalación es no solo fácil, sino también versátil, pudiendo colocarse sobre las tejas o chapas viejas o emplear una estructura diseñada específicamente para este nuevo material en el techo.
Asimismo, el diseño es adaptable: gracias a su naturaleza estampada, se puede elegir entre distintos colores, aportando un brillo que otros materiales no ofrecen. Su forma imita la de las tejas, pero con una estructura más robusta. Aunque esta es la opción más común, existen otros estilos, con líneas rectas que se asemejan a las chapas habituales, lo que otorga a las casas frentes más amplios y un aire contemporáneo.
Uno de los aspectos más destacados de este producto es el material del que está fabricado: a diferencia de las chapas tradicionales, que utilizan acero galvanizado con un recubrimiento completo de zinc, las estampadas están construidas con zincalum.
El zincalum consiste en planchas de acero recubiertas con una aleación compuesta por un 55% de zinc y un 45% de aluminio. Esta combinación proporciona una mayor resistencia a la corrosión en comparación con las chapas convencionales y una vida útil que puede alcanzar entre 30 y 40 años en ambientes urbanos.
Además de sus ventajas estéticas, funcionales y económicas, algunas versiones de estas chapas incluyen paneles térmicos ocultos que aportan ventajas tecnológicas al hogar. Estéticamente, ofrecen un valor agregado al diseño, combinándose con materiales como hormigón y madera. También pueden instalarse junto a innovaciones como paneles solares y sistemas de ventilación inteligente.
El valor económico de este material no sólo se basa en su durabilidad y en los costos de transporte e instalación, que son menores, sino también en que sus paneles térmicos contribuyen a mantener la casa más fresca en verano y templada en invierno, permitiendo un ahorro en calefacción y refrigeración.
El mantenimiento es considerablemente menor al de las tejas o chapas tradicionales, ya que son capaces de resistir granizo, lluvias intensas y fuertes vientos sin sufrir deterioros significativos a largo plazo. En este sentido, la seguridad también se ve incrementada, ya que no se producen desprendimientos como con otros materiales. Además, la acumulación de suciedad es mínima, lo que reduce la necesidad de limpieza constante.
Esta opción para techos se ha convertido en tendencia al combinar estilo, funcionalidad y seguridad, logrando también una propuesta económica favorable, especialmente por la longevidad del material.









