Nadia Podoroska estuvo muy cerca de celebrar su primer título en el circuito WTA durante el torneo 250 de San Pablo. Tras hacerse con el primer set de la final ante Kaitlin Quevedo, cuya disputa había sido postergada por lluvia, la tenista argentina estuvo a solo dos puntos de conseguir un quiebre que la hubiera dejado 5-4 en el segundo set y la hubiera encaminado hacia la victoria. Sin embargo, no pudo concretarlo en un momento decisivo, y la española de 20 años aprovechó la situación, levantó la presión y se llevó el partido con un marcador de 4-6, 6-4 y 6-2 tras dos horas y ocho minutos de juego. La derrota fue dura para la rosarina de 29 años, pero no opaca la destacada semana que tuvo en el torneo paulista, donde alcanzó su primera final a nivel WTA y se convirtió en la primera representante argentina en llegar a esta instancia en 13 años. Además, sumó 163 puntos que le permitieron ascender 117 posiciones en el ranking, regresando al top 200 después de más de un año. Este notable desempeño es un paso positivo para una jugadora que busca recuperar su mejor forma tras un 2025 marcado por largos períodos de inactividad debido a lesiones. La final del lunes, con un cielo despejado y el sol brillando, se dio tras la suspensión del domingo. Podoroska, que había derrotado en semifinales a Paula Badosa, la principal favorita, comenzó dominando el primer set, logrando rápidamente una ventaja de 3-0 que mantuvo hasta el final. Sin embargo, en el segundo set, cuando el marcador estaba 4-4 y su rival servía, estuvo en desventaja de 0-30. Necesitaba ganarle dos puntos para ponerse 5-4, pero perdió la oportunidad. La jugadora española logró sostener su servicio y finalizó el set con un quiebre. En el tercer set, más cómoda y con un juego más agresivo, hizo cinco juegos consecutivos, alcanzando un marcador de 5-0. A pesar de que Podoroska logró un quiebre y descontó a 2-5, no pudo revertir la situación y debió conformarse con el subcampeonato. Esta final ocupa un lugar especial en la historia del tenis argentino, ya que fue la primera aparición en una final WTA desde que Paula Ormaechea perdió ante Jelena Jankovic en 2013. La última campeona argentina en el circuito fue Gisela Dulko en 2011. Para Podoroska, el encuentro representó una validación del proceso que sigue para reafirmarse en la élite del tenis, tras atravesar varias temporadas de altibajos y problemas físicos que la alejaron de las canchas. Luego de ser semifinalista en Roland Garros en 2020 y alcanzar el puesto 36 en el ranking en julio de 2021, una tendinopatía en su pierna derecha frenó su avance y la obligó a alejarse del circuito por un extenso período. No compitió desde agosto de 2021 hasta junio de 2022. Tras recuperarse, logró jugar dos temporadas completas sin lesiones graves, acumulando continuidad en 2023 y 2024 para retornar al top 100. Sin embargo, a inicios de 2025, durante el Australian Open, surgieron problemas en su pierna izquierda que originaron diversas molestias, dejándola sin competencia durante más de un año. Así, comenzó 2026 en el puesto 1.209 del ranking, regresando a la competición a finales de marzo con un enfoque gradual, comenzando en el Women’s Tour de la ITF, donde ganó dos títulos, uno en Madrid y otro en San Gregorio, Italia. Su regreso al circuito WTA se dio en junio, clasificándose nuevamente para Wimbledon y el US Open, y este mes logró llegar a su primera final en el circuito más alto. A pesar de no haber conseguido el trofeo, celebró lo alcanzado. “Después de Australia, en 2025, paré una semana por una lesión de cadera y estuve de baja cuatro meses. Fueron muchos problemas, y cuando estaba por volver, sentí dolor en el hombro. Tardé en encontrar el tratamiento adecuado porque no quería operarme”, comentó la rosarina, quien apareció en el puesto 200 del ranking. Y concluyó: “Jugar al tenis es una recompensa. El año pasado estuve muy enferma y había mucha incertidumbre sobre mi regreso. Es emocionante volver a este nivel.”










