La medida fue establecida mediante la Resolución General 1166 y modifica un esquema que había permitido a las pequeñas y medianas empresas utilizar estos instrumentos para canalizar fondos a través de sociedades de Bolsa. El cambio se produce en un contexto de dificultades para el financiamiento local, marcado por una política monetaria restrictiva y niveles elevados de morosidad.
El antecedente inmediato fue la Resolución General 1139, publicada el 14 de mayo, que había habilitado el fondeo de cuentas comitentes mediante cheques endosados sin límite. Poco después, la Resolución General 1141 estableció un máximo de dos operaciones diarias por cliente, aunque mantuvo la posibilidad de realizar endosos de cheques electrónicos sin restricciones.
Con la nueva disposición, para depositar fondos en cuentas de agentes de liquidación y compensación, las empresas deberán efectuar transferencias desde cuentas bancarias propias o vinculadas con su CUIT. Los retiros, en tanto, deberán realizarse mediante transferencias hacia cuentas bancarias o CVU pertenecientes a los clientes.
El cambio tiene particular incidencia sobre las MiPyME, que habían incorporado el eCheq como una herramienta para administrar excedentes de tesorería y acceder al financiamiento del mercado de capitales. Este instrumento tiene la misma validez que un cheque tradicional, pero su emisión, circulación y negociación se realizan de manera digital.
Una de las ventajas que había impulsado su utilización era que el endoso no estaba alcanzado por el impuesto a los débitos y créditos bancarios, cuya alícuota es del 0,6%. Las empresas podían transferir los eCheq y canalizar los fondos hacia instrumentos de corto plazo en el mercado de capitales, en una operatoria que podía completarse en alrededor de 48 horas.
Con el nuevo esquema, las empresas deberán volver a utilizar las cuentas bancarias para depositar los cheques y posteriormente transferir los fondos a las cuentas utilizadas para operar en el mercado de capitales. De esta manera, esas operaciones quedan nuevamente alcanzadas por los costos vinculados con el impuesto al cheque.
La decisión se conoce además en momentos en que la recaudación de ese tributo viene mostrando una caída. En agosto disminuyó 9,1% interanual y en julio había retrocedido 11,3%. A su vez, según datos del Banco Central, durante julio se compensaron cheques físicos y eCheq por aproximadamente $28,1 billones, equivalentes a unos US$19.000 millones.
La CNV justificó la modificación en la necesidad de que los fondos estén disponibles de manera inmediata, evitar rechazos asociados al uso de cheques y reforzar los mecanismos de control y prevención frente a posibles conductas irregulares. La decisión también se produjo luego de que distintos informes registraran un crecimiento en la cantidad de endosos y una disminución en la recaudación tributaria.
Desde el mercado, la interpretación sobre el alcance de la medida es diferente. El cambio es observado en relación con la caída de los ingresos provenientes del impuesto al cheque y con el crecimiento que había tenido la utilización de eCheq como alternativa de financiamiento.
La nueva regulación no impide utilizar cheques de pago diferido como instrumentos de inversión. La restricción se concentra específicamente en su utilización para ingresar o retirar fondos de las cuentas vinculadas con la operatoria de los agentes del mercado.
Para las pequeñas y medianas empresas, el cambio implica modificar una modalidad que les permitía canalizar fondos sin pasar inicialmente por el circuito bancario tradicional. A partir de ahora, el ingreso y retiro de dinero deberá realizarse mediante transferencias, mientras que los cheques y eCheq podrán continuar utilizándose dentro de las operaciones de inversión que la normativa mantiene habilitadas.
La modificación se produce además antes de una nueva misión del Fondo Monetario Internacional, que evaluará el cumplimiento de las metas y la marcha del programa vigente, cuyo esquema tiene al resultado fiscal como uno de sus principales componentes.










