River siempre ha seguido una filosofía futbolística que prioriza el juego con la pelota al pie y un enfoque ofensivo. En sus inicios como entrenador, Ponzio dejó de lado el esquema del doble cinco, que podría ser efectivo en ciertos momentos, pero no como táctica fija. Optó por un “5” posicional como Fausto Vera y permitió que Thiago Almada jugara como enganche, mientras que Tobías Andrada y Tomás Galván se posicionaron como internos. Así, junto a Sebastián Driussi como delantero centro, el nuevo entrenador reunió a los jugadores talentosos, generando entendimiento colectivo y permitiendo que el equipo prosperara en el juego.
Aunque ante Independiente Rivadavia tardó un poco en realizar modificaciones, cuando lo hizo, las decisiones de Ponzio resultaron acertadas. En contraste con la gestión de Coudet, quien a menudo incorporaba un defensor para formar una línea de cinco, el nuevo enfoque mantuvo la ofensiva. Tres minutos después de que ingresaran Juan Cruz Meza y Lucas Beltrán, River selló su tercer gol frente a Independiente Rivadavia con un impresionante disparo de Tomás Galván.
El propio Ponzio, desde el banquillo, motivó a sus jugadores para seguir atacando tras un descuento del paraguayo Alex Arce para el equipo mendocino. Ángel Correa, quien ya había comenzado a brillar bajo Coudet, reafirmó su calidad en estos últimos encuentros, mostrando su habilidad para crear jugadas incluso en momentos de dificultad. Este atacante acompaña el ritmo del juego, driblando con habilidad y generando penales al ser derribado en el área, como ocurrió recientemente.
Thiago Almada complementa a Correa, compartiendo una complicidad que los potencia en el juego asociado. Su talento para el dribbling le permite destacar en espacios reducidos, y su llegada coincidió con una mejora en el rendimiento de River, incluso al final del ciclo de Coudet.
Tobías Andrada, por su parte, se va soltando en el campo y se convierte en un facilitador, asegurando que la pelota llegue a Almada y Correa de manera efectiva, y sumándose al ataque.
La inversión de 45 millones de dólares en estos tres jugadores parece dar sus frutos. Los cambios han generado nuevas oportunidades, y el semblante de los futbolistas es distinto; todos son conscientes de su responsabilidad tras un período de frustraciones. El plantel, que se completó hace poco, muestra una química renovada. Incluso los que ingresan desde el banco se muestran motivados y ansiosos por destacarse.
Los suplentes, además, tuvieron la oportunidad de mostrar su rendimiento en un amistoso reciente (dos tiempos de 25 minutos) contra All Boys, donde lograron una impresionante victoria por 3 a 0 con goles de Lautaro Pereyra, Rafael Borré y Lucas Beltrán.
A pesar de sus dos triunfos iniciales como director técnico, Ponzio adoptó una postura cautelosa en la conferencia de prensa, donde se expresó con claridad. “La actuación fue buena contra un equipo que juega muy bien. Lo destacable es que nos asociamos, tuvimos un buen juego asociado y sostenido, lo cual es posible gracias a los jugadores que tenemos, lo que nos permitió marcar la diferencia”, comentó.
El entrenador agregó: “Quien me conoce sabe que hablo desde el corazón y que conozco este club. A los jugadores les aclaro que todo es día a día. Apenas han pasado diez días desde que comenzamos, y debemos ir paso a paso. Cada día es una nueva prueba, algo que aprendí de los entrenadores que tuve. Estamos en un club donde siempre hay que darlo todo y avanzar, así que debemos concentrarnos en eso y dar el 100%.”
Ponzio, aunque no nació en River, vivió diez años en el club, experimentando todos los altibajos. Desde el difícil ascenso hasta los triunfos más gloriosos, fue clave en el resurgimiento bajo la dirección de Marcelo Gallardo. Como capitán, levantó dos Copas Libertadores y se convirtió en el jugador con más títulos en la historia del club, acumulando 17. Tras su despedida como jugador y un tiempo en la secretaría técnica, ahora se encuentra dirigiendo el equipo desde el banquillo, asumiendo un nuevo desafío.










