El cambio estuvo impulsado principalmente por la demanda de bonos emergentes, mientras que las acciones todavía registraron salidas, aunque en una magnitud menor que durante el mes anterior. Los flujos destinados a bonos alcanzaron los US$26.700 millones, mientras que las acciones tuvieron retiros por US$7.800 millones.
Los mercados emergentes de Asia también modificaron su comportamiento y pasaron de ser los principales afectados por las salidas de capitales a convertirse en los mayores receptores durante julio, con ingresos por US$9.300 millones.
El análisis sobre los flujos de inversión considera que el resultado de julio representa una señal más firme de recuperación, aunque todavía está condicionado por distintos factores. La demanda de bonos continúa siendo sólida, las emisiones alcanzaron niveles récord y las salidas de acciones se redujeron de manera significativa frente a junio.
Uno de los datos destacados es que los fondos de deuda emergente administrados activamente registraron nuevamente entradas netas, por primera vez desde 2021. Si bien los activos administrados por estos fondos todavía permanecen por debajo de los máximos alcanzados ese año, el comportamiento reciente deja margen para una recuperación de las asignaciones.
El escenario hacia los próximos meses dependerá en buena medida de la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, de la evolución del yen y de las tensiones geopolíticas. Una política monetaria estadounidense más restrictiva, un fortalecimiento de la moneda japonesa o nuevas crisis internacionales podrían reducir la liquidez en dólares y hacer menos atractivo el denominado carry trade.
El análisis advierte además que algunos emisores aceleraron sus colocaciones ante la posibilidad de cambios en la política monetaria estadounidense. Agosto suele presentar una menor actividad en los mercados de deuda, por lo que septiembre será un período relevante para evaluar si la recuperación de los flujos hacia los mercados emergentes se consolida.
La evolución resulta especialmente relevante para Argentina, que busca recuperar el acceso a los mercados internacionales de capitales. En ese contexto, el regreso de los flujos hacia los bonos emergentes constituye un dato de interés para las perspectivas de financiamiento del Gobierno.
La recuperación observada en julio todavía depende de que las condiciones financieras internacionales se mantengan favorables. El desafío será determinar si la estabilización registrada durante el mes puede transformarse en una recuperación sostenida de los flujos de capital o si será interrumpida por un endurecimiento monetario, un yen más fuerte o un aumento de las tensiones geopolíticas.










