El Banco Central negocia con su par de China la extensión del acuerdo de intercambio de monedas vigente entre ambos países, cuyo vencimiento está previsto para el jueves 6 de agosto. La intención de la autoridad monetaria es prolongar el mecanismo por otros tres años, hasta agosto de 2029.
El swap de monedas, establecido en 2009 y renovado en distintas oportunidades, constituye una de las principales herramientas financieras con las que cuenta el Banco Central para fortalecer sus reservas internacionales y administrar la disponibilidad de liquidez en moneda extranjera.
El titular del organismo monetario, Santiago Bausili, había señalado que las conversaciones para extender el acuerdo estaban en marcha y descartó la posibilidad de interrumpirlo. Según explicó, la intención oficial es mantener la herramienta como parte del esquema financiero vigente.
La negociación se desarrolla en un contexto en el que el Banco Central logró incrementar sus reservas durante 2026 mediante compras superiores a los US$13.000 millones y la incorporación de nuevas fuentes de financiamiento externo, entre ellas acuerdos de financiamiento con bancos internacionales.
El acuerdo entre Argentina y China contempla un monto total cercano a los US$19.000 millones y funciona como respaldo para las reservas internacionales. Su utilización permite acceder a liquidez en yuanes para operaciones financieras y comerciales, además de brindar una herramienta adicional frente a episodios de presión sobre el mercado cambiario.
De acuerdo con los últimos registros contables del Banco Central, el saldo correspondiente al tramo activado del mecanismo se ubicaba en US$679 millones al 14 de enero, luego de que durante 2025 y comienzos de 2026 se cancelara cerca del 90% de los fondos utilizados durante la administración anterior.
Los fondos activados pasaron de 21.000 millones de yuanes al cierre de 2024 a 7.000 millones de yuanes al finalizar 2025, continuando luego el proceso de reducción de ese saldo.
El mecanismo contempla dos modalidades de funcionamiento. Una corresponde a operaciones dentro del sistema financiero chino, con costos de financiamiento más bajos, mientras que la otra permite convertir los yuanes en dólares y utilizarlos para operaciones internacionales.
En términos operativos, el swap funciona como un intercambio de monedas entre los bancos centrales. Argentina puede acceder a yuanes para afrontar determinadas obligaciones, como pagos vinculados al comercio exterior, sin utilizar directamente sus reservas en dólares. A cambio, el Banco Central entrega pesos y posteriormente debe revertir la operación junto con los intereses correspondientes.
Desde la autoridad monetaria señalaron que el tramo activado del acuerdo permite utilizar esos recursos sin requerir autorizaciones adicionales, por lo que representa una herramienta relevante para administrar la liquidez.
La negociación por la continuidad del swap se da mientras el Gobierno avanza con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, cuyo tratamiento legislativo está previsto para agosto.
En este escenario, el Ejecutivo mantiene como uno de sus objetivos la acumulación de reservas y la estabilidad cambiaria, por lo que la renovación del acuerdo con China se mantiene como un elemento central dentro de su estrategia financiera para los próximos años.










