Diverse gremios han instado a la Confederación General del Trabajo (CGT) a adoptar una postura firme en contra del avance de la reforma laboral. Luego de algunas victorias ante la justicia, el Gobierno ha proseguido con la reglamentación de la ley, limitando las opciones de la central sindical, que continúa denunciando un estado de “inseguridad jurídica”.
La semana anterior, el triunvirato cegetista mantuvo un encuentro con representantes de confederaciones de trabajadores del transporte, la industria, la alimentación y la energía, donde se plantearon contundentes reclamos de medidas de fuerza. “La situación no da para más”, fue el mensaje predominante entre los asistentes. Un comunicado posterior indicó que se proyecta “un plan de lucha sostenido, escalonado y capaz de involucrar a todas las organizaciones confederadas”. Para afinar su estrategia, se han acelerado las reuniones con otros sectores, incluidas las Centrales de Trabajadores Argentinos (CTA). Salvo alguna modificación imprevista, este jueves se darían a conocer las medidas en la sede de Azopardo 802.
La opción de un conflicto escalonado, similar al modelo francés, está ganando adeptos en la CGT. Consistiría en turnar a los diferentes sectores para llevar a cabo paros.
Diversos sectores, entre ellos el de los camioneros, presionan para que la CGT adopte una actitud más beligerante frente al Gobierno. Pablo Moyano, uno de los líderes, expresó: “La CGT tiene que estar al frente. Han tenido tres estrategias, dos de las cuales no han funcionado, que fueron acudir a la Justicia y dialogar con los gobernadores. Solo queda la calle”. Junto con el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu), están impulsando más movilizaciones y un paro general de 36 horas.
El triunvirato, compuesto por Jorge Sola (Seguros), Cristian Jerónimo (Vidrios) y Octavio Argüello (Camioneros), parece compartir el análisis de Moyano y tiene la intención de retomar la acción directa tras la marcha del 1° de mayo. Debido a la falta de diálogo con el gobierno y los constantes revés en los tribunales, todos los cuestionamientos a la reforma laboral terminarán en la Corte Suprema, en la cual no hay mucha confianza. Pese a esto, no abandonarán ese camino, pero consideran reactivar las protestas. El dilema radica en la forma de proceder.
Un sector de la CGT, encabezado por Juan Carlos Schmid (confederación de transporte), sugirió en la reunión del miércoles inspirarse en el modelo francés, una estrategia de conflictos escalonados. Ante la inminente revisión de convenios colectivos, esta táctica podría representar una opción viable para afrontar los desafíos que se avecinan.
La propuesta del enfoque “francés” resuena con fuerza en la CGT. Se considera que podría ser una alternativa interesante para recuperar la iniciativa. Consistiría en alternar las paradas de los distintos gremios: en un día podrían detenerse los del transporte, al siguiente los bancarios, luego los de educación y más tarde los de energía, continuando sucesivamente.
Este sistema permitiría prolongar el conflicto a lo largo de semanas, con un desgaste menor para los sindicatos. A diferencia de un paro general, que suele concentrarse en un único día y luego la vida cotidiana retoma su curso, la opción francesa llevaría a que los reclamos por la postergación de salarios y la pérdida de derechos derivados de la reforma laboral se mantengan en la agenda.










