Esta conclusión se encuentra en un informe titulado “¿De abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo? El próximo capítulo de la Argentina”, donde la entidad subraya que, a pesar de que las expectativas sobre el país “siguen siendo ampliamente favorables y optimistas”, han empezado a surgir “señales mixtas” que requieren un monitoreo más cuidadoso del desarrollo del programa económico libertario.
El documento, elaborado por los economistas Ricardo Dessy y Felipe Juncal, indica que uno de los temas más discutidos en las reuniones con inversores fue una pregunta clave: si las reformas propuestas por Milei son el resultado de una demanda genuina y durable de la sociedad argentina o si dependen únicamente del actual Gobierno, lo que podría llevar a una pérdida de apoyo con el tiempo.
“¿Representa Milei una demanda real de cambio desde abajo hacia arriba (‘bottom-up’) o es una transformación impuesta desde el poder (‘top-down’)?” sintetiza el banco como la idea central del debate que ha dominado recientes conversaciones en Wall Street sobre Argentina.
El informe contrasta este deterioro político y social con una macroeconomía que, de acuerdo a Citi, muestra signos de resiliencia. El banco resaltó que el Banco Central adquirió más de 7.500 millones de dólares antes del pico de liquidación de la cosecha gruesa, que el peso continuó apreciándose a pesar de la reciente volatilidad global debido al conflicto en Medio Oriente, y que Fitch había elevado la calificación soberana argentina de CCC+ a B-.
Citi señala que la incertidumbre ha ganado terreno porque varios indicadores económicos y sociales han comenzado a deteriorarse en los últimos meses, a pesar de la mejora de las variables macroeconómicas. El informe destaca que la inflación pasó del 1,5% mensual en mayo de 2025 al 3,4% en marzo de este año, acumulando diez meses consecutivos de aceleración. También se observó un aumento en el desempleo, que subió del 6,5% al 7,5%, y una caída del índice de confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, que decreció un 12,1% en abril, sumando cuatro meses de retroceso.
A este contexto se añade un creciente “ruido político” y una serie de “errores no forzados” del oficialismo que han comenzado a socavar parte de la confianza de los inversores. Citi sostiene que estos factores han incrementado la atención del mercado sobre la capacidad del Gobierno para mantener el apoyo social al programa económico hasta 2027. Esta preocupación ha comenzado a ser abordada por otros bancos en Wall Street.









