La forma en que se creó este documento revela el nivel de secretismo con el que se llevó a cabo la iniciativa. “Es Mauricio 100%”, resumió una fuente alta del PRO. Esta misma fuente destacó: “No habló con Jorge Macri, ni con Rogelio Frigerio, ni con Cristian Ritondo, ni con Guillermo Montenegro. En la mesa ejecutiva no habló con nadie”.
El manifiesto titulado “Próximo Paso” fue publicado el domingo por la tarde a través de las redes sociales oficiales del PRO, y rápidamente generó interpretaciones políticas acerca del endurecimiento de la postura de Macri frente al Gobierno. El texto incluyó críticas al funcionamiento interno del oficialismo y buscó establecer diferencias con el enfoque político libertario.
“Apoyar el cambio no es aplaudir lo que está mal”, se afirma en el documento.
Además, se incluyó una definición que fue interpretada como un ataque directo a la Casa Rosada: “El cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre (…) y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”.
La decisión de Macri de adoptar este enfoque se produjo en un momento especialmente delicado para el oficialismo, marcado por las implicancias políticas del caso Adorni y por las discusiones internas en el PRO sobre la relación con Milei.
En el círculo cercano al ex presidente, se considera que el Gobierno ha comenzado a enfrentar costos políticos derivados del ejercicio del poder, y creen que ciertas dinámicas internas comienzan a incomodar incluso a aquellos que apoyan el rumbo económico del oficialismo.
Además, ha surgido un notable descontento político en torno a Macri desde la cena de la Fundación Libertad, llevada a cabo hace dos semanas. En esa ocasión, Javier Milei intensificó sus críticas hacia la gestión económica del PRO entre 2015 y 2019, presentando durante su discurso una serie de gráficos con indicadores negativos de la administración de Macri. Este episodio causó un impacto especialmente negativo en el entorno del ex presidente.
El ambiente político de esa noche estuvo marcado por otro hecho que dentro del PRO se interpretó como un indicativo deliberado de distanciamiento: Milei no saludó a Macri ni lo mencionó en ningún momento a lo largo de su discurso, que duró más de una hora, a pesar de que el líder del PRO había participado previamente de una conversación en el escenario junto al escritor Álvaro Vargas Llosa.









