León XIV recorrerá más de 30.000 kilómetros, tomará 14 vuelos, dos de ellos en helicóptero, visitará diez ciudades y participará en al menos 47 actividades, entre misas, rezos y encuentros. También pronunciará 16 discursos y 13 homilías. Matteo Bruni, director de prensa de la Santa Sede, explicó que no habrá un dispositivo sanitario especial durante los vuelos, más allá del que suele acompañar los viajes papales. Según señaló, el pontífice se recuperó rápidamente y está en condiciones de realizar el recorrido sin tratamiento. Así lo habían indicado también su médico personal, Luigi Carbone, y el cirujano que lo operó, Stefano Margaritora.
La incorporación de la Argentina y Uruguay a la gira responde a la intención de León XIV de compensar la falta de una visita de Francisco a su país natal y al vecino, los dos únicos países de la región que no recorrió en sus doce años de pontificado. Nunca hubo una explicación oficial de por qué Jorge Bergoglio no viajó a la Argentina, aunque con frecuencia se atribuyó esa ausencia a que quedó atrapado en la polarización política, en medio de acusaciones de simpatía por el peronismo. La presencia en Perú, en cambio, era esperada: Robert Prevost fue misionero allí durante 20 años y luego obispo de Chiclayo, hasta que Francisco lo convocó al Vaticano.
El avión papal partirá a las 7 de Italia con una comitiva de unas 70 personas, entre clérigos, el médico del pontífice y personal de seguridad, además de 75 periodistas. Tras doce horas y media de vuelo, llegará a Montevideo a las 17.30, hora local. Uruguay es el país menos religioso de América Latina: la mitad de sus habitantes se declara sin religión y solo un tercio de sus 3,5 millones de habitantes es católico. La tradición laica llevó a que la Navidad se denomine Día de la Familia y la Semana Santa, Semana del Turismo. Entre las actividades previstas sobresale la visita a la peligrosa villa de Casavalle, donde la Iglesia desarrolla una importante labor.
El domingo, a las 16.30, León XIV llegará al Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery, en Buenos Aires, donde lo recibirá el presidente de la Nación. Después irá a la plaza San Martín, en Retiro, para rendir homenaje al general José de San Martín. Luego se trasladará a la Casa Rosada, donde mantendrá una reunión privada de unos 20 minutos con Javier Milei. A las 18.30 participará en el Palacio Libertad de un encuentro con representantes de la sociedad civil y del cuerpo diplomático, en el que pronunciará un discurso después de las palabras del presidente. La jornada concluirá con una reunión con sacerdotes agustinos, la orden a la que pertenece.
El lunes comenzará con una visita al Cottolengo Don Orione. Más tarde, el papa presidirá una misa junto al Monumento de los Españoles. Por la tarde, tendrá encuentros con representantes del mundo del trabajo en la UCA y con líderes de otras confesiones religiosas. También encabezará un oficio en la catedral, que incluirá un homenaje a Francisco, y cenará con los obispos. El martes viajará a Córdoba, donde celebrará una misa en el playón de la fábrica militar de aviones y se reunirá con sacerdotes y religiosas en la catedral de la capital provincial.
Al volver de Córdoba, al anochecer, encabezará un encuentro con jóvenes junto al Monumento de los Españoles. El miércoles, temprano, visitará a reclusos en la cárcel de Devoto y luego celebrará una misa en la plaza contigua a la basílica de Luján. Finalmente, se dirigirá al aeropuerto de Ezeiza para partir hacia Lima después del mediodía. Allí comenzará la última etapa del viaje, que incluirá una intensa agenda en la capital y desplazamientos a Chiclayo, donde fue obispo, Cusco y Pucallpa. El lunes por la tarde emprenderá el regreso a Roma, adonde llegará el martes por la mañana.
La visita exigió un importante despliegue organizativo en los tres países, en particular en infraestructura, logística y seguridad, con la participación de los distintos niveles del Estado y de las Iglesias locales. En la Argentina, el operativo demandó recursos por varios millones de dólares, aportados por el Estado, los fieles y empresas. Miles de personas se inscribieron como voluntarias para asistir a los numerosos asistentes, y artistas destacados interpretarán canciones en distintos actos. Más de 2.500 periodistas están acreditados para cubrir la visita.
Para la Argentina y Uruguay será la primera visita papal en 39 años, desde el último viaje de Juan Pablo II, que duró seis días e incluyó ocho provincias como parte de su tradicional recorrido pastoral por cada país. El pontífice había estado por primera vez en la Argentina en 1982, durante una visita extraordinaria de 36 horas, al final de la guerra de Malvinas. Venía de realizar una visita pastoral a Gran Bretaña y no quiso que eso se interpretara como un gesto de favoritismo hacia los británicos. En aquella ocasión también celebró una misa junto al Monumento de los Españoles y otra en Luján.
La Iglesia sostiene que el viaje tiene carácter religioso. Aunque se espera que León XIV se refiera a cuestiones políticas y sociales, sus mensajes, según la institución, se basarán en la Doctrina Social de la Iglesia y no estarán dirigidos a una persona en particular. El objetivo es evitar que sus palabras sean utilizadas con fines partidarios y, en especial, que se las interprete como dirigidas contra Milei. “El papa le hablará a todos los argentinos”, repitieron los obispos desde que se confirmó la visita. Queda por ver si sus palabras serán recibidas únicamente como un llamado general a la sociedad.
En Perú también se esperan definiciones políticas y sociales. Robert Prevost cuestionó al gobierno de Alberto Fujimori y, cuando el presidente Pedro Pablo Kuczynski indultó al exmandatario, el actual papa sostuvo que Fujimori debía pedir perdón, uno por uno, a quienes había perjudicado. Prevost también se convirtió en un firme defensor de los pobres y los inmigrantes, así como de la protección del medio ambiente. Además, se enfrentó a la comunidad católica peruana Sodalicio de Vida Cristiana, que Francisco disolvió finalmente ante las acusaciones de abuso sexual y corrupción.
Cuando considera necesario expresarse, León XIV lo hace. Este miércoles, durante la Audiencia General, afirmó que el “verdadero desafío” de todas las naciones consiste en “ofrecer a todos oportunidades para poner en práctica sus capacidades: no son aceptables la desocupación, la explotación y las condiciones de trabajo que ponen en peligro la salud y la propia vida”. También sostuvo que los trabajadores deben participar de “las decisiones que afectan a su actividad (…) afrontando los conflictos con diálogo y acciones no violentas”.
En el plano religioso, uno de los principales desafíos del papa es la pérdida de fieles en América Latina y Europa. El fenómeno se relaciona con una menor fe o con la falta de transmisión religiosa en las familias, en un contexto cultural secularizado, además de una práctica individual que prescinde de la asistencia al templo y de una menor observancia de los preceptos. En América Latina también influye el crecimiento de las iglesias evangélicas. La Iglesia espera que la visita impulse nuevamente la vida religiosa y se traduzca en compromisos en la región más desigual del planeta.










