El jugador dijo que “son un par de conceptos defensivos que me ayuda mi viejo (Lucas Rodríguez Pagano, ex futbolista y ex asistente principal de Javier Mascherano en la Selección Argentina juvenil y el Inter Miami), porque a veces me cuelgo. Lo hago desde chiquito, desde que juego en Reserva. En el partido, en alguna pelota que se frena, miro para acá (la muñeca) y me vuelvo a concentrar rápido y la verdad que me ayuda un montón”, detalló tras la victoria en el Nuevo Gasómetro.
Esta situación no es ajena al ámbito de la psicología deportiva. Se conocen como anclajes emocionales, y durante el Mundial 2026, Enzo Fernández hizo hincapié en ello al escribir “Enzo Niño”. Tal vez en un intento de mantener presente al niño que soñaba con representar a la Selección. No son talismanes ni fórmulas mágicas para mejorar el rendimiento, sino elementos que permiten al deportista conectar con una emoción, una experiencia o fragmentos de su historia, ayudando a mantener la calma en momentos cruciales.
Rodríguez Pagano agregó: “No hay que olvidarse de disfrutar, trato de hacerlo mucho en el día a día, a veces en este club está complicado, pero para mí es un sueño y un privilegio jugar acá y lo disfruto muchísimo”. Ha pasado de ocupar el rol de enganche a convertirse en lateral izquierdo, gracias a Damián Ayude, su entrenador en Reserva. Esto podría explicar su necesidad de la “Vuelta al 100%”, ya que no se siente tan cómodo en su nuevo puesto como un jugador más habituado a esa función.
Así, se presenta como un lateral moderno: despliegue, capacidad de proyección y esa astucia indispensable para abrirse camino en un fútbol argentino que ofrece cada vez menos espacios. Su versatilidad y habilidad para ganar duelos individuales lo han convertido en una pieza clave en el contexto complicado del Ciclón.
Esa audacia se hizo palpable a los 20 minutos del segundo tiempo, cuando en medio de un juego marcado por las faltas en el Nuevo Gasómetro, mostró una lucidez destacable. Un control orientado con la pierna izquierda eliminó al primer defensor, el enganche de derecha amplió su movimiento y la rápida definición de puntera fue el gesto técnico que marcó su gol.
Su trayectoria en las selecciones juveniles argentinas, particularmente en la Sub 20 dirigida por Diego Placente, con la que fue subcampeón del Mundial de Chile 2025, confirma que no es una promesa efímera, sino un proyecto que el club busca blindar y potenciar, extendiendo su contrato hasta 2027.
En el Bajo Flores, los aficionados comienzan a reconocer su nombre. Ahora, la pelota está en sus pies para consolidarse en la banda y, posiblemente, convertirse en una figura clave del equipo.










