Esta política no fue instaurada repentinamente. Las primeras limitaciones surgieron en 2015, con la imposición de restricciones a la importación de automóviles negros, azul oscuro y rojos. Desde 2018, los controles se han intensificado, compelando a numerosos propietarios a repintar sus autos para poder registrarlos y continuar utilizándolos.
El color blanco posee un fuerte significado simbólico en la imagen que el Estado ha cultivado para Asjabad, una ciudad célebre por sus edificaciones revestidas de mármol blanco y su uniformidad estética.
Durante la administración de Gurbanguly Berdymukhammedov, la preferencia por este color se trasladó también al parque automotor. Diversos medios internacionales han informado que las autoridades alentaron la circulación de vehículos blancos mientras desincentivaron el uso de colores oscuros en la capital.
Además de su impacto estético, funcionarios locales argumentan que los colores claros absorben menos calor que los oscuros, una consideración crucial en un país con un clima desértico y veranos particularmente calurosos.
Con el endurecimiento de los controles en 2018, muchos dueños de vehículos oscuros se encontraron frente a nuevas exigencias para poder circular en Asjabad.
Entre las medidas impuestas, se destaca que no hay una ley nacional que prohíba explícitamente los autos negros en todo Turkmenistán, aunque la política se aplica de manera sostenida en Asjabad, donde las autoridades ejercen controles administrativos sobre el registro y la circulación de vehículos.
Desde la independencia de Turkmenistán en 1991, Asjabad ha experimentado una profunda transformación urbanística. Bajo las gestiones de Saparmurat Niyazov y posteriormente de Gurbanguly Berdymukhammedov, la capital ha incorporado cientos de edificios revestidos de mármol blanco, contribuyendo a su identidad visual singular en el mundo.
Este halo estético ha permitido que el color blanco se imponga también en los automóviles por las avenidas de la ciudad.
Aunque el caso más documentado corresponde a la capital, con restricciones mucho más severas, durante los años también se han presentado dificultades para registrar o transferir vehículos de colores oscuros en otras regiones de Turkmenistán.
Por ende, aunque no exista una prohibición nacional explícita, en la práctica los automóviles blancos y de tonos claros se han convertido en la opción mayoritaria, especialmente en la capital.










