Este desenlace generó críticas, exacerbadas por un error de software, como lo indicó la Federación Internacional del Automóvil, que comunicó el relanzamiento de la carrera a falta de un giro en la pantalla. Sin embargo, los autos cruzaron la meta detrás del Auto de Seguridad, un Mercedes-AMG GT PRO 4MATIC+, supervisado por el alemán Bernd Mayländer desde 2000. Este marcó la decimotercera ocasión en la que un gran premio finalizó con el Safety Car liderando el pelotón.
El Safety Car hizo su debut en el Gran Premio de Canadá en 1973, aunque su llegada fue caótica. Las malas condiciones climáticas llevaron a que un elegante Porsche 914, conducido por el expiloto canadiense Eppie Wietzes –quien participó en dos carreras sin finalizar ninguna–, se encargara de organizar a los vehículos. El resultado fue desastrozo, ya que el auto se posicionó delante del coche incorrecto, haciendo que la mayoría de los pilotos perdiera una vuelta, logrando completar solo cuatro el total de 80. El ganador fue el estadounidense Peter Revson (McLaren).
Durante los años 80, el fenómeno del Safety Car reapareció en Mónaco en cuatro oportunidades. Se utilizó un Porsche 911 para la primera aparición en 1976 y un Lamborghini Countach giró tres veces consecutivas en 1981, 1982 y 1983. Una década después, la Fórmula 1 formalizó su participación obligatoria en todas las competencias, con cada organizador obligado a aportar su Auto de Seguridad, que incluyó desde FIAT Tempra hasta Ford Escort Cosworth y Honda Prelude, hasta llegar a los modelos más conocidos. Desde hace 30 años, Mercedes-Benz es el proveedor principal de estos autos, aunque Aston Martin se unió en 2021 con su modelo, marcando el regreso de Mercedes a la pista con el C36 AMG, el primer vehículo que representó a la marca.
Con el inicio del siglo XXI, comenzó una nueva era con la llegada de Mayländer como piloto oficial del Safety Car en el circuito australiano de Melbourne. Con más de 500 grandes premios en su haber y solo tres ausencias en 27 años, este piloto alemán originario de Waiblingen, a 15 kilómetros de Stuttgart, había competido en DTM, FIA GT y Porsche Supercup hasta que en 1999 recibió una oferta de Charlie Whiting, director de carrera, para conducir el Auto de Seguridad en la Fórmula 3000.
Al año siguiente, escaló a la Fórmula 1, y aunque mantuvo su actividad como piloto durante algún tiempo, desde 2006 se dedicó exclusivamente al Gran Circo. “Ese fue mi primer contacto con el paddock de la F.1. Nunca antes había estado en ese lugar en mi vida, solo veía a los autos desde las gradas”, comentó Mayländer en un podcast de Beyond the Grid, recordando su debut el 12 de marzo de 2000.
Al igual que los pilotos participantes, Mayländer comienza su preparación el jueves previo a la carrera, realizando una prueba del auto durante una hora en el circuito, aunque un equipo de mecánicos se encarga de alistar los coches desde el martes. “Recordar la pista y marcar vueltas rápidas”, expresó Mayländer, quien también verifica que todos los sistemas estén en funcionamiento.
El viernes, antes de la primera sesión de entrenamientos libres, lleva a cabo junto al Director de Carrera una inspección de la pista. Esta maniobra puede repetirse antes de cada sesión de práctica y la carrera. Espera el aviso de 10 minutos para la vuelta de formación y el inicio con bandera verde, momentos clave en los que la adrenalina se eleva. “Para mí, las mejores carreras son las que no necesitan el Auto de Seguridad, porque eso significa que no sucedió nada peligroso en la pista”, afirma, recordando a su copiloto Richard Darker, quien se encarga de las comunicaciones con Control de Carrera.
Tres grandes premios son imprescindibles en su carrera: Fuji 2007, Montreal 2011 y Spa-Francorchamps 2021. “Si unimos Japón y Canadá, lideramos la carrera durante 55 vueltas; en Bélgica nunca enfrenté una situación así. Esa segunda vez en la pista, la visibilidad era aún más mala, al igual que las condiciones climáticas”, destacó el piloto de 55 años, quien fue nombrado Piloto del Día en Spa-Francorchamps.
Sin embargo, también ha enfrentado imprevistos, como en Monza 2024, donde perdió el control del Aston Martin Vantage en la aproximación de la Curva Alboreto debido a una falla en los frenos. Para evitar un choque frontal, decidió deslizar el vehículo, logrando un trompo que acaba golpeando de costado.
Al abordar el comportamiento de los pilotos detrás del Safety Car, destacó a Michael Schumacher, Nico Rosberg y Max Verstappen como los más tranquilos, mientras que Lewis Hamilton resultó ser el más complicado de gestionar. “A menudo es difícil tenerlo detrás, porque siempre está presionando, acelerando y frenando. Intenta mantener los neumáticos en una correcta temperatura, pero me resulta complicado, ya que no siempre sé si está a mi derecha o izquierda”, recordó Mayländer, quien también posee un destacado historial en las 24 Horas de Nürburgring.
Al ser interrogado sobre la velocidad del Mercedes-AMG GT PRO 4MATIC+ en comparación con un auto de Fórmula 1, advirtió que, aunque su vehículo alcanza los 370 km/h, la diferencia en circuito puede ser de hasta ocho segundos. “Es como un buen jet privado frente a un Starfighter: ambos vuelan, pero a diferente velocidad. Sin embargo, si conduces en condiciones muy difíciles y evitas errores, esos son los momentos memorables”, concluyó Mayländer, un ícono en la historia de la Fórmula 1 al volante del Safety Car.










