El árbitro italiano Maurizio Mariani había señalado siete minutos de tiempo adicional. La mayor parte de este tiempo se jugó en terreno árabe, donde Uruguay acorraló a su adversario con varios centros al área. Al cumplirse el tiempo reglamentario, un despeje desembocó en un tiro de esquina. Ante las protestas del equipo saudita, Mariani decidió añadir un minuto más, argumentando que durante el tiempo adicional se habían realizado cuatro cambios, tres de ellos por parte del equipo de Medio Oriente.
En la ejecución del tiro de esquina, tras un despeje, Juan Sanabria intentó devolver la bola al área. El defensor Alí Lajami logró interceptarla, pero el balón quedó a disposición del delantero Al-Hamdan, que tenía vía libre hacia el arco, con el arquero Muslera como único obstáculo. Sin embargo, antes de que pudiera intentar su avance, el árbitro pitó el final del partido, dejando al jugador con los brazos en alto, incrédulo ante la interrupción de un posible contraataque que podría haber llevado a la victoria para Arabia Saudita.
La decisión de Mariani de dar por finalizado el encuentro generó controversia. Si bien el árbitro actuó dentro de su prerrogativa al pitar una vez cumplido el tiempo que consideró adecuado, existe la percepción de que interrumpió una jugada que podría haber sido decisiva para el equipo saudita.










