Estos resultados corresponden al estudio titulado ¿Qué pasa con el salario? realizado por Bumeran, uno de los principales portales de empleo en Latinoamérica. Además, el 74% de los encuestados considera que su poder adquisitivo ha disminuido en los últimos meses. Esta cifra es 16 puntos porcentuales más alta que en 2025, cuando solo el 58% de los trabajadores compartía esta preocupación.
‘La desaceleración de la inflación no implica automáticamente una recuperación del salario real. Después de varios años de pérdida acumulada del poder adquisitivo, las personas trabajadoras continúan destinando gran parte de sus ingresos a necesidades fundamentales como el alquiler y la alimentación. El alquiler es el gasto principal para el 44% de los trabajadores’, señaló Federico Barni, CEO de Bumeran.com.ar en Jobint.
‘Ahora, el desafío radica no solo en superar la inflación, sino en restaurar la capacidad de consumo y la previsibilidad. La percepción social del salario suele recuperarse de manera más lenta que los indicadores macroeconómicos, ya que las personas evalúan su situación diaria: cuánto duran sus ingresos, si pueden ahorrar o endeudarse menos y si sienten la capacidad de proyectar’, agregó el especialista.
Respecto a la duración del salario, el 73% de los trabajadores afirma que les dura menos de dos semanas: el 28% destina el 100% de su sueldo al pago de cuentas apenas lo cobra; el 21% solo puede subsistir con sus ingresos durante dos semanas; el 15% menciona que su sueldo no alcanza ni para una semana; y el 9% necesita solo una semana. Un 18% de los encuestados indica que su salario les dura tres semanas, mientras que solamente el 9% afirma que les alcanza para todo el mes.
Al cuestionar sobre los principales gastos que enfrentan, el 44% de los trabajadores identifica el alquiler como el gasto más relevante; el 27% menciona la alimentación; el 16% se refiere al pago de deudas; el 5% a la educación; el 3% a salud; otro 3% a transporte; y el 2% a otros gastos.
Además, el 50% de las personas trabajadoras brinda apoyo económico a familiares o personas cercanas: el 25% indica que lo hace de forma regular, mientras que otro 25% lo hace ocasionalmente.
En cuanto al ahorro, un 90% de los trabajadores declara que no puede ahorrar, en contraste con el 10% que asegura que sí lo hace. Esta cifra es un punto porcentual más alta que en 2025, cuando el 89% de los trabajadores afirmaba lo mismo.
Las razones por las que los trabajadores no pueden ahorrar son variadas: el 54% menciona que su salario no es suficiente; el 19% tiene deudas; el 12% necesita cubrir sus necesidades básicas; el 11% señala que tiene muchos gastos; y el 3% lo atribuye a otros motivos. Entre los trabajadores que sí pueden ahorrar, el 33% indica que logra destinar parte de su ingreso al ahorro.









