En contraposición, el 19,2% prevé una disminución en su actividad. La mayoría, un 65,3% de los encuestados, considera que su nivel de operaciones permanecerá inalterado. Este panorama genera un balance negativo de -3,8 puntos porcentuales, evidenciando que las opiniones pesimistas superan a las optimistas.
La encuesta mensual del Indec, que capta las impresiones de directores y gerentes de compañías industriales a nivel nacional, refleja que el clima de negocios en la manufactura continúa estancado. Simplificando la situación: menos de dos de cada diez fábricas vislumbran un crecimiento en los próximos tres meses.
La escasa producción esperada se explica en parte por el mismo sondeo. Al interrogar a los empresarios sobre los principales obstáculos para aumentar la producción, más de la mitad —específicamente el 51,8%— identificó la baja demanda interna como su principal limitante. Este porcentaje es significativamente superior al del segundo factor más mencionado, la competencia de productos importados, que recibió el apoyo del 11% de los entrevistados, seguido por la incertidumbre económica, citada por el 7,3%.
El análisis derivado de esta encuesta refleja un escenario complicado para el sector, que persiste a pesar de la leve recuperación observada en marzo. El 50% de los industriales opina que su cartera de clientes se encuentra por debajo de los niveles normales, mientras que solo un 2,8% la evalúa de manera favorable. El balance en este aspecto es de -47,3 puntos, uno de los registros más desfavorables del informe.
En este contexto, los problemas financieros parecen ganar protagonismo entre los factores que limitan la actividad. El 4,8% de los empresarios indicó que este es su principal problema, en comparación con el 3,1% que lo mencionó hace tres meses, y la incertidumbre económica ha aumentado del 5,7% al 7,3% en el mismo período. Estas cifras sugieren que las condiciones del entorno siguen afectando las decisiones productivas.
El pronóstico para los próximos tres meses tampoco muestra indicios de mejora en la demanda. Un 23,1% de las empresas anticipa que los pedidos del mercado interno disminuirán de mayo a julio, mientras que solo el 14,4% estima un incremento. El 62,5% restante no prevé cambios, resultando en un balance de -8,6 puntos que confirma la falta de expectativas de crecimiento en la demanda.
En lo que respecta a las exportaciones, la situación es algo más equilibrada: el 14,8% de las empresas espera un aumento, el 14,7% prevé una baja y el 70,5% no anticipa cambios. El balance se muestra levemente positivo con 0,2 puntos, aunque se trata de una diferencia mínima.









