Desde el oficialismo reconocen que, en el corto plazo, no cuentan con los votos necesarios para eliminar las PASO. Según información recabada, la falta de consenso no se limita a la oposición peronista; también hay resistencia dentro de sectores mediadores y de aquellos que ven a las primarias como un mecanismo esencial para estructurar la competencia política. Fuentes de La Libertad Avanza comentaron: “la anulación no parece ser lo mayoritario” y añadieron: “Algún sistema habrá… quizás no obligatoria”.
El Gobierno se enfrenta a un panorama complicado en el Congreso para eliminar las PASO, ya que hasta el momento no posee los votos requeridos y tiene que negociar con gobernadores, el PRO y otros sectores que consideran las primarias una herramienta crucial para la competitividad política. Por lo tanto, el oficialismo está considerando otras modalidades, como la posibilidad de cambiar el carácter obligatorio del sistema, en un intento por hallar una reforma electoral que sea aceptable.
Las PASO no solo funcionan como un mecanismo electoral, sino que también son una herramienta para gestionar disputas internas, ordenar liderazgos y prevenir fracturas en los partidos, lo que tiene un impacto directo en la configuración política hacia 2027. Su eliminación alteraría el equilibrio interno de cada fuerza, modificando los incentivos de participación. Así, la discusión ha evolucionado de ser binaria a centrarse en qué modificaciones podrían avanzar en el Congreso.
Frente a este delicado contexto parlamentario, el oficialismo ha empezado a considerar opciones intermedias, como convertir las PASO en optativas. Esta propuesta podría reducir la capacidad de organización del sistema político, pero se presenta como una posible salida para desbloquear el debate. Según representantes del Gobierno, esta semana se definirán los puntos clave del tratamiento parlamentario de la reforma electoral, marcando una etapa crucial para estructurar el diálogo sobre su alcance y contenido dentro del Congreso.
A la perspectiva política, se suma el argumento económico: el Gobierno estima que las PASO constituyen el mayor gasto en el proceso electoral, requiriendo al Estado destinar más de 30.000 millones de pesos, financiados con ingresos fiscales. En la Casa Rosada argumentan que dicho gasto, que recae en los contribuyentes, no se justifica en el actual contexto de ajuste y limitaciones presupuestarias.
La crítica al costo de las primarias es parte central de la propuesta oficial. La eliminación o modificación del sistema busca no solo reconfigurar la competencia política, sino también reducir significativamente los gastos asociados a este proceso.








