En junio pasado, el gobierno de la ciudad estableció que ante una medida de fuerza gremial, los servicios de subtes, transporte colectivo y recolección de basura deben asegurar niveles mínimos de funcionamiento, que varían entre el 50% y el 75%.
En cuanto a las motivaciones detrás de la protesta, el metrodelegado Claudio Dellecarbonara se dirigió a los medios tras su liberación, afirmando: “Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance, porque nos asiste la Constitución; está equivocado [el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri] si cree que con lo que hace los trabajadores del subte se van a callar la boca”. Dellecarbonara expresó inquietudes sobre la falta de garantías tanto para el propio Carrizo como para otros trabajadores, señalando que la causa judicial sigue vigente.
Asimismo, agregó: “A los usuarios les decimos lo mismo de siempre. Nosotros denunciamos el asbesto, la falta de mantenimiento, que la tarifa es impagable, que hay una mugre asquerosa. El subte existe 365 días al año y es un desastre, tenemos seis familias destruidas por muertes con asbesto. El subte no está en peores condiciones porque estamos nosotros. No hay repuestos, no hay inversión, ni integridad estructural en los subtes”, enfatizó en una conversación reciente.
Sobre el inicio del paro, el gremialista mencionó que el sindicato había exigido a Emova que cesara las sanciones a trabajadores por extender sus turnos de manera indebida. Tras la imposición de dichas sanciones, el sindicato decidió abrir molinetes como forma de alerta a la comunidad, sin interrumpir el servicio. Finalmente, Dellecarbonara recordó que se emitió una orden de detención que desencadenó la protesta.










