Cuando la pizza caliente se coloca en una caja, el calor y el vapor de agua se quedan parcialmente atrapados. Si la humedad se acumula, la masa puede perder su textura crocante y volverse más blanda antes de ser servida.
Los pequeños orificios laterales permiten que parte del vapor escape al exterior y facilitan el intercambio de aire. De esta manera, contribuyen a reducir la humedad acumulada dentro del envase.
Entre sus principales funciones se destaca que el cartón es un material liviano, económico y fácil de transportar. Además, permite la fabricación de envases que se pliegan, se apilan y se adaptan al tamaño de las pizzas.
El vapor que emite la pizza al permanecer en un recipiente cerrado puede condensarse en las paredes y en la tapa. Parte de esa humedad puede volver a entrar en contacto con la masa, lo que ocasiona que pierda su textura original.
Como consecuencia, la base puede volverse más blanda y menos crocante. Sin embargo, los agujeros no aseguran que la pizza mantenga su textura óptima: también influyen factores como la temperatura, el tiempo de transporte, el tipo de masa y la cantidad de ingredientes.










