Milei utilizó como argumento la evolución de las cuentas públicas brasileñas y sostuvo que el equilibrio fiscal constituye un elemento central de su programa económico. En ese marco, comparó la situación de Brasil con la experiencia argentina de 2001 y rechazó que el esquema fiscal del país vecino pueda ser tomado como referencia.
El planteo estuvo acompañado por datos sobre el resultado fiscal brasileño entre 2011 y 2026. Según las cifras difundidas por el Presidente, las cuentas públicas registraron resultados negativos durante todo el período analizado, con déficits especialmente elevados en 2015, cuando alcanzó el 9,3% del PBI; en 2020, con 11,6%; y con una proyección de 9,9% para 2026. Para 2025 se prevé un déficit del 8,1% del Producto.
La comparación con 2001 remite a la crisis argentina que terminó con la salida de la convertibilidad y estuvo acompañada por una fuerte crisis económica, política y social. Milei utilizó aquel antecedente para cuestionar lo que considera una política fiscal insostenible en Brasil.
El nuevo cruce entre ambos gobiernos se produce mientras los presidentes se preparan para participar de la Asamblea General de la ONU. Lula se encuentra además en la etapa final de la campaña para las elecciones presidenciales del 4 de octubre de 2026, mientras que Milei permanecerá en Estados Unidos hasta el jueves y participará este miércoles del debate general de Naciones Unidas.
Brasil será el primer país en intervenir durante el debate de la Asamblea General y Estados Unidos ocupará el turno siguiente. Lula y Donald Trump tendrán sus discursos de manera consecutiva. El mandatario brasileño anticipó que buscará abordar con Trump cuestiones vinculadas con las elecciones de Brasil y la soberanía de su país, además de los principales conflictos internacionales y las diferencias existentes por los aranceles estadounidenses.
Milei, en tanto, pronunciará su tercer discurso ante la Asamblea General desde que asumió la Presidencia. Entre los temas previstos aparece el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas. También tiene previsto desarrollar una agenda que incluye reuniones con empresarios y miembros de la comunidad judía, además de una posible reunión con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
El nuevo cuestionamiento a Lula se suma a una relación marcada por fuertes diferencias entre ambos mandatarios. Uno de los momentos de mayor tensión se produjo el 25 de julio, cuando Milei viajó a San Pablo para participar de un acto del Partido Liberal y lanzó duras críticas contra el presidente brasileño.
Aquellas declaraciones provocaron una respuesta diplomática del Gobierno de Brasil. El Palacio de Itamaraty convocó a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, mientras que el embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, fue citado por la Cancillería brasileña para recibir una protesta formal del ministro Mauro Vieira.
El Gobierno de Lula calificó entonces las expresiones de Milei como graves e inaceptables y cuestionó que un jefe de Estado extranjero hubiera realizado ataques públicos contra el presidente y las instituciones democráticas de Brasil durante una visita al país.
Días después, Lula se refirió públicamente al episodio y calificó de “disparate” las declaraciones del mandatario argentino. Al mismo tiempo, sostuvo que prefería preservar la relación institucional entre los dos Estados y evitar una confrontación personal.
El nuevo intercambio de posiciones entre Milei y Lula se produce ahora en la antesala de la Asamblea General de la ONU, donde ambos tendrán la oportunidad de exponer sus respectivas posiciones sobre la situación internacional y las políticas de sus gobiernos.










