Frente al Tribunal de Apelación de la capital francesa se encuentra Loïk Le Periol, un ex comando de la Marina francesa y ex integrante del grupo ultraderechista Unión de Defensa (GUD), quien enfrenta cargos de “asesinato”. Junto a él, en una caja de vidrio de la suntuosa sala Voltaire del Palacio de Justicia, aparece Romain Bouvier, de 34 años, acusado de “intento de asesinato”, y Lyson R., de 28 años, pareja de Le Periol y presente durante los hechos, por “complicidad”.
La noche anterior al inicio del juicio, un canal de televisión francés emitió un informe en el que mostró imágenes inéditas que documentan los eventos que culminaron con el homicidio del rugbier argentino. En las filmaciones se puede ver cómo Aramburú toma del abrigo a Le Periol y lo derriba mientras él estaba sentado, lo que desata una pelea general.
Aramburú, quien había sido jugador del seleccionado argentino de rugby y había llevado a cabo su carrera profesional en Biarritz, se encontraba esa noche en el bar Le Mabillon, conocido por sus actividades ilegales, junto a su amigo Shaun Hegarty, también rugbier. Estaban sentados en la vereda, al lado de aquellos que posteriormente cometerían el asesinato.
Luego de la pelea, ambos se dirigieron hacia el hotel cercano para buscar hielo y atender sus heridas. En la salida, se encontraron con un jeep de color verde militar que había estado en Le Mabillon, siendo abordados por los dos agresores.
Bouvier fue el primero en descender, disparando dos balas hacia Aramburú antes de golpearlo. Hegarty, en estado de shock, no podía creer que los atacantes estuvieran armados. Posteriormente, Le Periol también disparó, alcanzando seis balas a Federico.
“Llamá a la Policía. Me muero”, alcanzó a expresar Aramburú antes de sucumbir en la vereda, en plena madrugada. Sus atacantes, vinculados a la extrema derecha, huyeron en el vehículo que conducía Lyson R., mientras que Bouvier fue detenido en Sarthe.
Le Periol fue localizado en Hungría, intentando dirigirse a Ucrania, con armas en su posesión, cuatro días después de los hechos. Ambos sospechosos contaban con antecedentes, ya que habían sido condenados en 2022 por agredir a un exlíder del GUD, un movimiento disuelto en 2024.
Hugues Vigier, abogado de Bouvier, defendió a su cliente diciendo que “no es justo que su cliente rinda cuentas por el tiroteo” y argumentó que “no hubo premeditación, ni persecución, ni motivación racista. Y refutaremos con firmeza la acusación de intención de matar”.
Los representantes legales de la familia de Aramburú y de Hegarty son Véronique Massi, Christophe Carriou Martin, Ives Le Braun y Sophie Thonon, quien también representa a las familias de desaparecidos franceses en Argentina. En la sala de audiencias, aunque hay tres televisores, no se permite la transmisión de lo que ocurre en ese espacio.










