Al abrir una botella de vino, el corcho suele terminar en la basura, pero pocos conocen un truco que puede darle una nueva función a este pequeño objeto que se desperdicia con frecuencia. Se trata de colocar un corcho en la puerta de la heladera, una técnica simple, económica y que puede realizarse en cualquier momento en el hogar. El principal motivo para recomendar esta práctica está vinculado con las propiedades del corcho. Este material natural y poroso tiene la capacidad de absorber parte de la humedad del entorno, lo que lo convierte en un recurso útil para controlar la condensación. La humedad en la heladera se genera por diversas razones: la puerta es una de las áreas que más interactúa con el aire exterior al abrirse y cerrarse constantemente durante el día. Por ello, se aconseja ubicar el corcho en alguno de los compartimentos de la puerta. No obstante, es esencial asegurarse de colocarlo en espacios apropiados.










